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Los comerciantes de pescado de Vargas se quejan porque no pueden cumplir con las regulaciones de precio impuestas por el Gobierno y por los nuevos permisos para que las industrias practiquen la pesca de arrastre –que afecta el abastecimiento– y además, de la caída en la actividad artesanal, atribuida a cambios climáticos, la escasez de carnada y los altos costos de los insumos.
A media mañana de ayer, de los 40 puestos de expendio que funcionan en el mercado pesquero de La Guaira, 15 estaban cerrados o con las vitrinas vacías. Esta situación se atribuyó a que la mayoría no tiene mercancía para vender, y la venta de las especies que están disponibles –como la sardina y el atún– no es rentable, pues el precio al mayor triplica el impuesto por el Ejecutivo.
'Aquí hay quienes trabajan exclusivamente con especies que se recogen con rastropesca; que tienen una semana pasando trabajo. Los que le compran al pescador artesanal deben conformarse con lo que les traigan y otros trabajamos con lo que llegue. Pero cuando la actividad industrial era normal, la disponibilidad de mercancía no era suficiente para abastecer la demanda. Con la nueva ley es peor', opina Evelio Hernández, comerciante del mercado pesquero de La Guaira, desde hace al menos 20 años.
La nueva Ley de Pesca y Acuicultura prevé la prohibición progresiva de la pesca industrial de arrastre, bajo los alegatos de que esta práctica atenta contra la biodiversidad marina. Gilberto Giménez, presidente del nuevo Instituto Socialista de la Pesca y Acuicultura (Insopesca), indicó que la norma no causaría escasez de productos del mar, porque la práctica será sustituida por otras técnicas de captura. Sin embargo, el anuncio implicó la solicitud de nuevos permisos temporales para las embarcaciones que capturan especies bajo esta modalidad, y esto generó un impacto inmediato.
Multas.
Los vendedores afirman que en varias oportunidades han sido multados por el Indecu, e incluso obligados a vender las sardinas al precio establecido por el Gobierno, que es de 0,8 bolívares el kilo, a pesar de haber pagado por ella 5 bolívares; y en 4,8 bolívares el atún que les costó 20. Por eso ya no lo ofrecen.
En la Pescadería Macuto, Carlos Goncalves afirma cuenta que es imposible cumplir con los precios regulados, que las industrias no han llevado pescado esta semana y los pescadores artesanales se aprovechan de la escasez para cobrar precios muy altos. Contradictoriamente, sus proveedores no son los pescadores locales sino los mayoristas de Coche.
Por eso, ayer apenas tenía 4 de las 12 especies que frecuentemente ofrecen.
En el muelle pesquero de La Zorra la situación es similar, pero los pescadores alegan que la escasez de productos se debe al alto costo de las artes de pesca y el aceite, la poca disponibilidad y las especulaciones en la venta de carnadas, y el alejamiento de muchas de las especies por el calentamiento global. REGRESAR |
| Fecha publicada: 03/04/2008 Fuente: El Nacional Tema: comida
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