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La massmediatización chavista del odio, la violencia y la guerra se ha extendido hasta las propias entrañas del régimen por mediación de la encuestadora Datos, la cual radiografía que el jefe del Estado pierde apoyo en todo el país. El descenso es progresivo y consistente. De un apoyo que sumó el 67% al inicio de 2005, en la consulta de febrero de este año la popularidad de Chávez cayó al 34%. La oposición pasó de 15% en 2005 a 27% en febrero pasado. El mayor porcentaje, de 37%, no respalda ni al Gobierno ni a la oposición.
Lamentablemente, las fuerzas opositoras no han capitalizado el descenso del oficialismo en la misma proporción en que éste se produce. La oposición no ha sabido capitalizar cuando, ahora, el 41% de los consultados considera que Chávez es totalmente responsable de los problemas del país. La oposición no ha sabido capitalizar cuando, ahora, el 54% de los encuestados manifiesta que tiene plena confianza en los estudiantes, nuevos autores y actores de la Patria por hacer.
Frente a este drama opositor, los medios de comunicación democráticos del país han jugado y juegan un papel trascendente al canalizar y orientar una opinión pública favorable para la reinserción de Venezuela dentro de los canales de la institucionalidad republicana. Este modo de hacer periodismo investigador, de denuncia, y alternativo en el tiempo, ha sido descalificado por el régimen con la monserga de “Terrorismo Mediático”, que sirvió de entretelón para una contra reunión paralela —izquierdosa y tarifada con petrodólares— a la cita de la SIP en Caracas. Pero el partido Copei le respondió al régimen: “lo que hay es terrorismo de Estado”.
Han sido y son los medios democráticos los que han contribuido a capitalizar el descenso del oficialismo en la misma proporción en que éste se produce. Más han podido la creatividad y la calidad informativa de esos medios que la cantidad hegemónica massmediática chavista. Más resultados y beneficios ha proporcionado la innovación permanente de esos medios democráticos que el monopolio de los kilométricos Aló, Presidente, de las cansonas e interminables cadenas, de las ruedas de prensa presidenciales, de la propaganda roja rojita multimillonaria a través de la prensa, radio y televisión. El efecto boomerang massmediático en contra del chavismo proviene del propio Chávez por mediación de su “pólvora verbal”. Las recientes encuestas así lo confirman: de 67% de apoyo cayó al 34%; perdió el 33% de ese apoyo. No obstante, como escribe Andrés Cañizalez, no hay un aumento sustantivo del respaldo para la oposición. En las elecciones del 2-D no creció el voto opositor a Chávez, sino que decreció el apoyo a éste. Esta es una realidad que la oposición democrática y social tiene que reflexionar unitariamente por medio en un solo bloque si desea triunfar. Las circunstancias están dadas para esa victoria.
El terrorismo mediático es del propio chavismo cuando —para nombrar algunos hechos— divide al país y viste de rojo rojito a su gente; cuando movilizó batallones a la frontera con Colombia; cuando declaró que las FARC no son terroristas sino insurgentes; cuando los medios oficiales ignoraron y no cubrieron el concierto Paz sin fronteras; cuando criminaliza a la disidencia y aplica linchamientos políticos; cuando el Presidente insulta a todo el mundo, ¡Raimundo!
Contra el terrorismo mediático chavista insurge la prensa escrita nacional y regional con destacados titulares y gráficas en primera página, donde se denuncia al régimen hasta hacerlo decrecer, por ahora, al 34%. Titulares que son reciclados cada día durante 24 horas por los noticieros radiales y televisivos. ¿A este impacto comunicacional creativo de los medios democráticos llama el régimen terrorismo mediático? REGRESAR |
| Fecha publicada: 07/04/2008 Fuente: 2001 Tema: medios
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