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Los días de descanso planeados se han convertido en unas vacaciones de tiempo completo con el presidente Hugo Chávez en TV pero los venezolanos viven otra semana de pasión permanente: el país padece un evidente desabastecimiento, un aumento preocupante de los precios de los productos básicos y la inseguridad.
Caracas es una ciudad de contrastes, de modernos edificios y barrios exclusivos rodeados de tugurios por casi todas partes. La inseguridad es uno de los temas recurrentes desde la llegada al Aeropuerto de Maiquetía: cuidado con los taxis, mucho ojo en el centro de la ciudad, no lleve artículos de lujo, no discuta con nadie. La recomendación no sobra: durante la Semana Santa hubo 50 homicidios en Caracas Al menos dos canales estatales (Telesur y VTV) se dedican a toda hora del día y de la noche a exaltar y promover al jefe del gobierno. Vísperas del Domingo de Ramos el tema es la parafernalia de la posesión de directivos del Partido Unido de la Revolución Socialista que también preside Chávez. El sábado el lanzamiento de la Misión José Gregorio Hernández por los discapacitados. El Presidente aboga por abolir la palabra minusválidos.
A contrapelo de las recomendaciones del guía visitamos el centro histórico y el Panteón Nacional. El mausoleo del Libertador es menos imponente de lo que parecería. La plaza permanece sucia, faltan algunas losas e incluso dos indigentes han improvisado su vivienda en las gradas de acceso.
La propaganda es asfixiante.
Hasta el concierto Paz sin Fronteras, celebrado a iniciativa del cantante Juanes y otros artistas hispanos, es descalificado en Telesur como obra de las trasnacionales.
Mientras los canales oficiales están consagrados a la propaganda del gobierno, el país sufre un ostensible desabastecimiento y los embates de la inflación.
El gobierno trata de combatir la escasez y los aumentos de precios con una especie de mercados populares, especialmente en los barrios marginales, pero en estos el racionamiento es más evidente y los rumores se propagan a mayor velocidad.
Vísperas del Jueves Santo llegó un surtido de pescado fresco pero no había arroz ni azúcar. Otras veces son los huevos, el aceite, el pollo y la leche. El mayor problema es la leche. No se consigue líquida y en el mejor de los casos hay que apelar a la leche en polvo.
El Presidente insiste en denunciar las acciones de especuladores y acaparadores, aunque el control de precios ha generado distorsiones en la producción y en otros casos el gobierno manipula abiertamente la oferta. De regreso en el avión, el Domingo de Resurrección, El Nacional despliega a toda página: Desabastecimiento de alimentos afecta a 91% de la población. Un sondeo de la encuestadora Datos acusa un incremento del 36% de la inseguridad, 32% de la inflación y 14% de desempleo.
Entre las clases media y alta es ostensible la admiración por Álvaro Uribe. La inconformidad es creciente y la reflejan las estadísticas.
Para alguien que llega por primera vez a Caracas tal vez lo más reprochable del gobierno es la insistencia en ese sentimiento anticolombiano que empieza a calar entre las clases humildes.
Un vendedor ambulante nos reprochó la supuesta invasión a Venezuela por Colombia. Tema inevitable es la movilización de los 10 batallones venezolanos a la frontera. 'En la guerra no cree ni Chávez', nos dice un profesor universitario en el Museo de Bellas Artes.
La guerra de Colombia y Venezuela es histórica, política y moralmente imposible'. REGRESAR |
| Fecha publicada: 07/04/2008 Fuente: TalCual Tema: politica
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