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El Ministerio del Trabajo impedirá los intentos de despidos masivos en las empresas ensambladoras del país, las cuales deben utilizar plenamente su capacidad instalada de producción, informó ayer el titular del despacho, José Ramón Rivero.
El funcionario deploró que algunos empresarios se valgan de los trabajadores -con acciones de despidos- para evitar el control gubernamental sobre el destino del cupo de divisas otorgado por el Ejecutivo.
Rivero explicó que pese a la alta demanda interna de vehículos, 'se siguen importando partes completas y automóviles terminados que se pueden producir en Venezuela'. Recordó que los trabajadores del sector automotor están amparados por el decreto de inamovilidad laboral.
Simultáneo a la rueda de prensa del ministro, los dirigentes sindicales de las empresas ensambladoras se reunieron con el director de Asuntos Laborales del despacho, José Gregorio Villarroel, para exponer la dimensión del problema que involucra a 24.000 trabajadores directos.
Andrés Mercado, secretario general del sindicato de trabajadores de Ford Motors de Venezuela, declaró que -a cinco años del control cambiario- la industria automotriz 'siempre ha tenido un trato preferencial, sólo que ahora las empresas están obligadas a declarar en qué y para qué van a utilizar las divisas'.
Agregó que –excepto las condiciones puntuales en Toyota y de Chryslerlas empresas no tienen dificultades. Por ello, cuestiona que se privilegie la importación, pues 'con cada vehículo importado se pierden cinco puestos de trabajo'.
Volviendo al tema de la estabilidad laboral, Rivero afirmó que el Ejecutivo garantiza los puestos de trabajo del personal de las cementeras que serán nacionalizadas.
Sobre el aumento del salario mínimo, indicó que el presidente Hugo Chávez tiene la última palabra y hará el anuncio antes del primero de mayo. La Confederación de Trabajadores de Venezuela planteó el lunes un incremento general de salarios de 40% para compensar el efecto de la inflación en detrimento del poder adquisitivo de los trabajadores.
Respecto a la nueva etapa de negociación del contrato colectivo de Sidor, dijo que la actuación del vicepresidente Ramón Carrizales –quien se reunió ayer en la tarde con la directiva de la acería'es una muestra de que el gobierno del presidente Chávez es obrerista'.
Destacó que en lo que va de 2008 se han firmado 80 convenciones colectivas, cuya negociación se hizo por la vía de la concertación entre empleadores y trabajadores. REGRESAR |
| Fecha publicada: 09/04/2008 Fuente: El Nacional Tema: empleo
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