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A pesar de contar con el cuarto PIB de América Latina, Venezuela y su sector empresarial se encuentran lejos del fenómeno que es objeto de estudio mundial: las multilatinas, empresas de origen latino que se han convertido en multinacionales. El período de crecimiento económico de los últimos 5 años en la región, por el alto precio de las materias primas, ha sido aprovechado principalmente por empresas brasileñas, mexicanas y chilenas para ubicarse entre las principales compañías del orbe.
Estos países dejaron atrás la fama de empresas familiares o compañías dominadas por un Estado capitalista. Un ejemplo es Vale do Rio Doce –de Río de Janeiro– que se ha convertido en el mayor productor de hierro del mundo y hasta hace poco luchaba por comprar la suiza Xstrata, por $ 85 millardos. El ADR de Vale do Rio es el título extranjero con más volumen en la Bolsa de Nueva York, seguida por Petrobras y la finlandesa Nokia. Vale do Rio Doce ha adquirido empresas en Canadá, EE UU, Asia y América Latina, y es la multilatina más emblemática.
Cemex, de México, fue la que inició este proceso adquiriendo empresas en Europa, Asia, África y Latinoamérica, ubicándose entre las tres primeras cementeras del mundo. Junto a Cemex y Vale do Rio Doce se encuentran también América Móvil, Femsa, Telmex y Bimbo (méxico); Ambev-Brahma y Gerdau (Brasil); Pluspetrol (Argentina) y LanChile, que dejaron su pasado de empresas familiares y abrieron su capital a las bolsas de valores, lo que permitió su expansión, tal y como sucedió en los años 80 con las empresas coreanas Samsung y Hyundai.
En Venezuela -con un PIB de $ 180 millardos (el cuarto en la región) y un crecimiento constante- no se observa el mismo patrón. Atrás quedó el intento de La Electricidad de Caracas cuando buscó ser una multinacional adquiriendo activos en Colombia, El Salvador y República Dominicana. Al comprarla AES, ésta la desmembró y luego el Gobierno la nacionalizó.
Igual ocurrió con Sivensa y Sudamtex, y en el mercado de consumo masivo Polar salió de su participación en la cervecera peruana y es una de las pocas empresas cerveceras independientes del continente.
Un Estado que busca abarcarlo todo, que se convierte en capitalista; un mercado de capitales pequeño y sin profundidad y empresarios poco agresivos explican por qué ninguna empresa venezolana sale con un programa de ADR y adquiere a otras compañías, tal como sucede con las multilatinas brasileñas, mexicanas y chilenas. REGRESAR |
| Fecha publicada: 09/04/2008 Fuente: El Nacional Tema: economia
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