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Los síncopes o pérdida repentina y transitoria de la conciencia, también conocidos como desmayos, pueden ser la expresión de una enfermedad cardíaca, por lo que toda persona que haya tenido uno de esos episodios debe someterse a una evaluación médica para determinar su origen y evitar poner en riesgo la vida.
Así lo afirma el doctor Heliodoro Rodríguez, quien junto con su colega Moisés Pulido, atiende desde hace nueve meses la Unidad Cardiológica de Arritmias y Síncope, ubicada en Terrazas del Club Hípico, la cual se encarga de evaluar y tratar a pacientes con trastornos del ritmo cardíaco y desmayos, causas frecuentes de consulta en los centros de emergencia.
Explica que hay síncopes comunes e inofensivos, y otros que pueden representar un peligro para la persona. De allí la importancia de las pesquisas que debe realizar el especialista para diferenciar uno de otro.
Al síncope de origen no cardíaco se le conoce como vasovagal y 'se debe a una falla transitoria del sistema nervioso encargado del control de la frecuencia cardíaca y la presión arterial sistémica, la cual causa lentitud de los latidos cardíacos y descenso de la presión arterial, y suele desencadenarse simplemente por permanecer de pie'.
En algunos casos también pueden desencadenarse por ver sangre, temor, dolor, durante la micción, con ciertos olores, al toser o tragar. Cuando el desmayo se produce de forma brusca, hay que prestarle mayor atención que cuando la persona se empieza a sentir débil y se va poniendo fría hasta perder el conocimiento, porque puede deberse a una alteración cardíaca, dice el especialista.
Las palpitaciones, que son una de las formas en que las personas expresan la arritmia (trastorno del ritmo cardíaco) también merecen atención, ya que pueden afectar no sólo a enfermos del corazón sino a personas sanas. REGRESAR |
| Fecha publicada: 10/04/2008 Fuente: Últimas Noticias Tema: salud
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