|
|
|
Se acerca noviembre. Estamos en el año 2008. Sí, aquí en Venezuela, el presidente de la República es Hugo Chávez. Si algo ha caracterizado al gobierno bolivariano es su sometimiento al escrutinio popular. El pueblo decide la permanencia o no de un gobernante en el poder. Siempre en apego a lo que paute la Constitución. Cuando se aproxima un proceso eleccionario la oposición se trastoca. Luce más confundida, sin norte. Sus voceros son la diáspora en la cual se encuentra.
Este proceso histórico no da tregua. Las fuerzas del oscurantismo, cuyo pivote es el financiamiento externo, plantean sin cuartel el desmoronamiento del proyecto bolivariano. Cosa archidifícil. Se puede detallar, milímetro a milímetro, la permanente confrontación habida. Ha sido derrotado con estrépito el sabotaje alimentario que durante seis duros meses mantuvieron los poderosos carteles económicos contra el Gobierno.
Todas las banderas que ha esgrimido la oposición se han caído. No tienen asidero. Su sustento es artificial, la sostiene la industria mediática y tiene un solo objetivo: salir del Presidente de la República. A seis años del golpe de Estado, el Gobierno continúa en su norte de profundizar los mandatos contenidos en la Constitución de 1999. Ninguno de los logros es reconocido por la oposición venezolana, y mucho menos por la industria mediática.
Hoy, para vergüenza de los periodistas, la información luce ultrajada por la distorsión y la mentira. En las primeras páginas de la prensa y en los espacios estelares de la noticia televisada campea lo falaz, sin que ningún gremio proteste.
Los nexos conspirativos contra Venezuela por parte de los carteles mediáticos mundiales se evidencian en el tratamiento de múltiples temas, incluyendo los deportivos y los del mundo del espectáculo.
El proceso para elegir gobernadores y alcaldes permite ver de nuevo los filosos colmillos opositores. Sus voceros copan el escenario virtual, desde allí todo es posible. Juran apoderarse de 17 gobernaciones y de la mitad de las alcaldías. Ya han postulado sus candidatos. No hay consenso entre ellos. Mientras, la más reciente encuesta del Ivad señala casi 70% de aceptación para la gestión gubernamental. A todo riesgo, la realidad supera lo virtual. REGRESAR |
*** noticias no disponibles *** |
|