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Lo usual es que los niños crezcan tan rápido que sorprendan a los adultos. Pero algunos, a pesar de ser chicos sanos, se quedan pequeños o no se estiran al mismo ritmo que sus compañeritos, lo que preocupa a sus padres y provoca burlas infantiles.
Una de las causas más frecuentes del retraso en el crecimiento -tanto de centímetros como en kilos- es la inmadurez de los riñones, que no significa necesariamente una patología renal. Sin embargo, sí implica pérdida de calcio y acumulación de ácidos que inciden negativamente en el crecimiento. Mientras madura el riñón infantil, se pueden aplicar ciertas tácticas nutricionales para que el organismo aproveche mejor los nutrientes.
La nefróloga pediatra, Michelle López, explica que no suele ser un problema severo, aunque reconoce que puede ser un motivo de angustia para los padres. Pero el niño superará esa inmadurez sin intervención alguna por lo que un estado grave de insuficiencia renal nunca llega a plantearse en esos casos. Lo que recomiendan es la aplicación de un tratamiento 'muy sencillo' para compensar la deficiencia renal transitoria pues 'mientras exista la acidosis, no se dan condiciones óptimas para un crecimiento adecuado'.
La dieta alimenticia también ayuda. Sin embargo, requiere derribar algunos mitos como el de consumir muchas proteínas. La especialista explica que 'el problema de esos niños puede ser la acumulación de ácidos en la sangre, llamada acidosis metabólica, que se eleva si tienen un muy alto consumo de proteínas de origen animal, pues producen sustancias ácidas al final de su proceso metabólico'.
La nefróloga añade que 'por otra parte, los productos básicos que contrarrestan los ácidos de las proteínas provienen de los vegetales, frutas y verduras, que suelen ser de poca aceptación entre los niños. La ingesta de granos también es muy recomendable porque se trata de proteínas vegetales que no producen la carga ácida de la carne, el pescado, el pollo, los huevos y los lácteos'.
Para la doctora, el de las proteínas es uno de los mitos arraigados que se deben derribar: 'Existe la creencia que mientras más proteínas consuman los niños, más crecerán. Las madres incluso se conforman conque los niños pequeños sólo tomen tetero. Entonces ocurre que un bebé de un año puede llegar a tomar cuatro teteros diarios. Esto significa que consume tres veces más de lo que realmente necesita de proteínas. Lo mismo ocurre cuando los más grandes están inapetentes y los padres les piden que al menos se coman la carne, el pollo o el pescado'.
Uno de los puntos negativos de esta práctica es que se deja de insistir en que coman vegetales o frutas. 'En resumen, podemos estar consumiendo exceso de proteínas por esa falsa creencia y registrando déficit de vegetales, frutas y verduras'.
Menos sal
Eliminar la sal es otro punto clave. El exceso de ella eleva el calcio que se elimina en la orina y esto genera consecuencias a niños y a adultos. En los pequeños puede provocar infección urinaria, además de ser una de las causas de atraso en el crecimiento. En los mayores, puede producir cálculos renales.
'Antes, se pensaba que los lácteos producían los cálculos. Hoy sabemos que el exceso de calcio en la orina se produce por un aumento en la ingesta de sodio y proteínas. Lo esencial es evitar el exceso de sal. No es necesario eliminarla de las comidas, pero sí evitar las chucherías saladas, los embutidos, las salsas envasadas, especialmente la de tomate, pues a pesar de su sabor dulce es alta en sodio y los quesos salados', explica López.
Sobre las recomendaciones nutricionales, el 10 de mayo dictará, junto con otros especialistas en nutrición, la charla Importancia de una alimentación sana para nuestros hijos y cómo lograrla, en el Centro Médico Docente La Trinidad.
Sugiere enviar a los niños al colegio con loncheras sanas, de manera de evitar que compren alimentos altos en sal en la cantina escolar. La especialista recomienda que las meriendas incluyan un sandwich o arepa con queso, cereales, frutas o jugos naturales, evitando las chucherías y sobretodo, los refrescos azucarados porque la mayoría de ellos contiene fosfatos ácidos que producen pérdida de calcio en los huesos.
'Es en la edad pediátrica cuando se puede incidir en la prevención. Mientras más balanceada sea la dieta del niño, menos posibilidad tendrá de presentar problemas renales, metabólicos, de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares', puntualiza. REGRESAR |
| Fecha publicada: 11/04/2008 Fuente: El Universal Tema: salud
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