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Si a usted lo sumergen contra su voluntad en una revolución lo primero que tiene que hacer es saber interpretar “su lenguaje” si no quiere vivir en una confusión permanente y hasta enfermarse. Por eso es tan importante aprender a descifrar el lenguaje revolucionario. Intentémoslo.
Para una revolución es ético, es verdad y es justo aquello que favorece “el proceso” de destruir el orden existente y aquello que se le oponga es inmoral, falso e injusto. En consecuencia, fomentar el odio social, mentir descaradamente y la impunidad es loable y positivo. Denunciar los errores de la política del Gobierno y la incapacidad de sus funcionarios no es ejercer un derecho ciudadano sino sabotear a la revolución y es algo condenable. Ejercer el derecho a la libre expresión, o cualquier otro, es desestabilizar al Estado y a las instituciones controladas. Lo patriótico y lo realmente revolucionario es que si no quiere colaborar entonces se quede bien calladito. Que llueva y no se moje. Si usted o los medios de comunicación informan sobre lo que sucede-imposición de un pénsum escolar para adoctrinar, la desatención en los hospitales, la escasez de alimentos, los niveles de inflación y de corrupción-será acusado inmediatamente por las autoridades de practicar “terrorismo mediático” lo que no ocurre cuando medios oficiales nos inundan de propaganda para hacer ver que hacen aunque no hagan nada o cuando el Presidente amenaza. La democracia participativa se desplegó como bandera revolucionaria, pero cuando se crea el partido oficial (PSUV) la participación de las bases se excluye y las autoridades son nombradas “a dedo” por una sola persona: el Autócrata. Esto mina, por supuesto, la fortaleza del partido y explica un embarazo tan traumático.
La libertad educativa que le da cabida a todas las tendencias filosóficas, acusada de oligárquica y parcializada, se pretende sustituirla por el adoctrinamiento revolucionario socialista para que la generación de relevo nazca, de una vez, sometida cerebralmente al régimen. Los padres biológicos pierden así la paternidad y la asume el Estado. Si usted se revela entonces es un contrarrevolucionario.
La participación visible de otros países socialistas en los asuntos internos de Venezuela es presentada como colaboración “amistosa” entre socios de la misma causa, pero si un organismo internacional denuncia que se ha violado un Tratado que fue previamente aprobado por el Estado entonces es acusado inmediatamente de interferencia en la soberanía nacional del país. Por eso cuando la guerrilla violó la frontera para tener un santuario cómodo en Ecuador y evadir la justicia colombiana ese santuario debió ser respetado porque el derecho a la soberanía del país “alcahueta” priva sobre el derecho a la vida de los ciudadanos. Si con el 80% de los medios controlados la audiencia apenas les llega al 20% eso no se debe a falta de credibilidad o a que siempre repiten lo mismo, ya aburren, sino a que el 20% de los medios semilibres se las han arreglado para engañar al 80% de los ciudadanos venezolanos que son todos unos gafos. Eso es calificado como “terrorismo mediático” al estar abusándose de un pueblo que se presume tonto. La falta de justicia imperante no es terrorismo de Estado sino impunidad convertida en retaliación y amedrentamiento. Por eso Isaías fue protegido.
Que el diccionario revolucionario es novedoso nadie lo duda y que contradice al derecho natural y demás derechos ciudadanos tampoco. Vamos a ver cómo hace la revolución para doblegar e imponerse a un pueblo que el 2 de diciembre le dijo: No. REGRESAR |
| Fecha publicada: 11/04/2008 Fuente: 2001 Tema: politica
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