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En las paredes de algunas instituciones privadas del municipio Guaicaipuro hay carteles que indican que no hay cupo. En otros planteles donde el personal directivo aún no ha puesto el aviso de que no hay posibilidades de inscribir alumnos para el año escolar 2008-2009, diariamente son visitados por padres que piden oportunidad de estudio para sus hijos. Manuel Varela, director del plantel Jesús de Nazareth y miembro de la Asociación de Colegios Privados de Miranda, informó que cerró el proceso de inscripción de alumnos de séptimo grado y de preescolar el pasado mes de enero y aún así de lunes a viernes recibe 10 representantes que solicitan cupo. De esa cantidad, 6 son padres que tienen a sus hijos en colegios públicos y que prefieren hacer el sacrificio de pagar cuotas mensuales en una institución privada con tal de que sus representados ingresen a las universidades con formación sólida.
La creciente demanda que en los últimos años han reportado los planteles privados, Varela se la atribuye a las desmejoras de la educación pública, pues para nadie es un secreto que muchos colegios nacionales y estatales tienen problemas de déficit de docentes, inseguridad y fallas en su infraestructura que impiden que el proceso de enseñanza alcance niveles de excelencia.
'En un colegio privado se ejerce supervisión constante sobre los docentes para garantizar que cumplan el horario y el programa. También se vigilan las normas de comportamiento y el desempeño del alumno', dijo el directivo, quien agregó que aun cuando en los últimos 7 años las escuelas privadas en Guaicaipuro han aumentado en 15%, no se dan abasto para satisfacer la demanda y esto se debe a que la construcción de planteles públicos está parada en Altos Mirandinos: la última casa de estudios se edificó a finales de los 90 (el colegio Eduardo Rísquez).
De ahí que varias instituciones educativas han optado por ampliar el número de salones para incorporar más secciones o abrir nuevos niveles. Ese es el caso del Instituto Victegui, que en sus primeros 30 años sólo recibía alumnos de séptimo hasta el segundo año. Ahora hay nuevos módulos para preescolar.
Flor de Espidel, directora del Instituto Privado Juan XXIII, informó que la población estudiantil es de 600 alumnos entre primaria y bachillerato. A mitad de año no pueden inscribir alumnos para el próximo período, pues hay una relación de continuidad; es decir, a los que actualmente cursan primer grado se les garantiza el cupo para segundo y así sucesivamente. REGRESAR |
| Fecha publicada: 12/04/2008 Fuente: El Universal Tema: educacion
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