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Cada 33 segundos fallece una persona por alguna causa cardiovascular. En 2009, por el mismo motivo, morirán tres millones de mujeres y dos millones y medio de hombres. Los decesos por estas causas aumentan cada año y el origen es uno solo: hábitos de vida cada vez peores.
'Caminamos menos y comemos peor', sentencia el cardiólogo Carlos Ponte Negretti, de la Fundación Venezolana de Cardiología Preventiva. Esos malos hábitos degeneran en cifras alarmantes: 105 millones de personas en el mundo sufren colesterol alto, 50 millones son hipertensos, 18 millones son diabéticos diagnosticados y cerca de ocho millones también lo son pero no identificados y 220 millones fuman. Según Ponte, las enfermedades cardiovasculares provocan cerca de 40% de las muertes en el primer mundo y 25% en naciones en desarrollo.
La medicina intenta reducir los riesgos de morbilidad del enorme grupo de víctimas potenciales de enfermedades cardiovasculares. En esa onda han aparecido los medicamentos antihipertensión. Existen diferentes tipos, según su acción sobre el organismo. La reducción real de la morbilidad y sus efectos secundarios en dos de estos fármacos -la molécula telmisartán y los Ieca (abreviatura de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, que dispara la tensión)-, fueron analizados por el estudio Ontarget, realizado en 25 mil personas de cinco continentes, durante cinco años y medio.
Salvatore Pluchino, profesor de farmacología de la Universidad Central, explicó que las conclusiones del estudio, presentadas en la sede central del laboratorio Boehringer Ingelheim en Chicago hace dos semanas, revelaron que tanto el Ieca como la molécula telmisartán, juntos o combinados, tienen la misma incidencia en la reducción de morbilidad, cercana a 16%. La diferencia radica en los efectos secundarios.
Tanto Pluchino como Ponte explicaron que entre 25 y 30% de los hipertensos que se controlan con algún Ieca son intolerantes. Algunos ni siquiera lo saben. 'Ese efecto secundario se manifiesta con una tos recurrente e intensa, que les impide dormir e incluso puede afectar la relación de pareja. En los casos más graves, se presentan asfixias debido al edema que se forma en la garganta', comentan.
El estudio Ontarget continúa, estudiando la posibilidad que este tipo de fármacos antihipertensivos disminuya la posibilidad de desarrollar problemas cognitivos causados por la obstrucción de las arterias, como es el caso de la mayoría de las demencias seniles, pues dilatan las vías sanguíneas e impiden la adherencia del colesterol. REGRESAR |
| Fecha publicada: 17/04/2008 Fuente: El Universal Tema: salud
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