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Bien hace el Estado al establecer que las ganancias extraordinarias de las empresas petroleras que operan en Venezuela rindan el máximo y lógico posible por la explotación de nuestros hidrocarburos, en estos tiempos de vacas gordas, cuando navegamos en la más absoluta abundancia.
Una abundancia sin precedentes, en un mar de dólares que le hace perder la cabeza al más pintado. Lo producido por la renta del petróleo en la década del presidente Chávez no tiene parangón con ninguna época de nuestra historia. Este es el único gobierno que ha disfrutado durante todos sus años (y ya vamos por el décimo), de ingresos que llaman la atención del mundo por sus altísimas cifras.
Algo diferente a las medidas que buscan equidad y justicia puede ser la voracidad fiscal, que fácilmente se confunde con una política justa de ingresos, sin reparar, por ejemplo, en las necesidades de la industria y en la reinversión necesaria para garantizar la explotación petrolera de los años que han de venir, no en el lejano ni el mediano plazo sino a la vuelta de la esquina.
A la 'ley de impuesto a los precios extraordinarios de los hidrocarburos' se le dio una vuelta de última hora que tiene connotaciones dañinas, porque le permiten a la administración central, y en especial a Miraflores, recibir esos recursos llamándolos 'contribuciones' en lugar de impuestos. De esta manera, van directamente a los fondos manejados a dedo por el presidente Chávez, sin tener que asignar las cuotas correspondientes a las gobernaciones y alcaldías.
Ya el primer mandatario anunció que esos fondos serían destinados a financiar la Misión 13 de Abril. Como quiera que las misiones seguirán consumiendo petrodólares sin límites, el gobierno revolucionario verá cómo inventa cada vez más impuestos, etiquetándolos como les convenga.
No figura en la mente de los estrategas financieros del Gobierno diseñar una política fiscal que genere empleos, dinamice la economía y estimule la productividad. Imposible que el Gobierno piense con dos dedos de frente.
Por lo pronto, y con estas 'contribuciones' que cogerán las de Villadiego como es fatal con estos falsos revolucionarios, no se tomarán en cuenta los problemas de Pdvsa, su debilitada solvencia financiera y la necesidad apremiante de inversiones para mantener y aumentar la producción de petróleo y gas, ambas de capa caída.
Para justificar que se les considere 'contribuciones', los portavoces gubernamentales han esgrimido el sofisma de que se liquidarán cada mes. Pues con mayor velocidad y alegría serán gastados cada vez que el Presidente ande en aprietos y necesite inventar nuevas misiones, una tras otra. Nunca se había botado tanto dinero con tanta improvisación.
Si usted quiere hacer un ejercicio para medir lo que es este gobierno y su incapacidad administrativa, imagínelo gobernando con precios petroleros menores de veinte o treinta dólares, como en los tiempos de la cuarta república. Sería una catástrofe. REGRESAR |
| Fecha publicada: 17/04/2008 Fuente: El Nacional Tema: petroleo
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