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Esta es una revolución cargada de paradojas. Sin duda, las que más capturan la atención son sus ardides publicitarios -regalarle dinero a los Bostonianos y a los Londinenses, por ejemplo-, pero éstos son insignificantes cuando los comparamos con los que se generan diariamente como consecuencia de su forma de gobernar.
Ondea la bandera de los pobres pero subsidia de manera grosera los bienes que más consumen los ricos: el dólar, el crédito y la gasolina. Afirma que su intención es crear una economía endógena, pero estimulando las importaciones en detrimento del aparato productivo nacional.Y decreta el fin de la oligarquía y de la corrupción pero incentivando a la élite empresarial y financiera del país a abandonar sus actividades para participar en operaciones financieras que enriquecen a unos pocos en detrimento del resto de los venezolanos.
Decía Benjamín Franklin que los consejos son inútiles, porque los sabios no los necesitan y los tontos los ignoran. No tiene mucho sentido entonces repetir una y mil veces que toda forma de gobernar una economía que pretenda forzar a los individuos a actuar en contra de sus intereses está condenada al fracaso. Que esa es la gran lección tanto de la experiencia comunista como de las formas de intervención estatal en la economía que destrozaron a las principales economías de América Latina durante los sesenta y los setenta. Que la gente va a escoger el camino que más le conviene en lo personal, y que el arte de gobernar una economía consiste en hacer que al hacerlo escojan lo que es mejor para la sociedad.Y no por las malas, con sanciones, prohibiciones y amenazas de expropiación, sino por las buenas, con reglas claras, derechos de propiedad bien definidos y un buen clima para la inversión.
Douglass North, Premio Nobel en Economía de 1993, afirma que la conducta de un empresario está determinada, más que por su talante moral, por los incentivos a los cuales está sometido: 'Si la tasa de retorno más alta de una economía resulta de la piratería, es razonable esperar que las organizaciones inviertan en habilidades y conocimientos que las conviertan en mejores piratas. Asimismo, si hay altos retornos a las actividades productivas las organizaciones orientarán sus recursos a invertir en destrezas y habilidades para incrementar su productividad'. En Venezuela, las actividades de 'piratería' son las que más retornos generan: comprar cupos de dólares, contrabandear gasolina, participar en las emisiones de bonos y notas estructuradas o conseguir un crédito o un contrato ficticio con el gobierno. No debe sorprendernos entonces que nadie se esté dedicando a actividades productivas. REGRESAR |
| Fecha publicada: 18/04/2008 Fuente: TalCual Tema: economia
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