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El Ávila, cierto, no es sólo el cortafuegos, Los Venados, Sabas Nieves y La Julia. Pero también es verdad que para la gran mayoría de los usuarios que visitan el parque nacional, éste se limita sólo a alguno de los cuatro lugares mencionados.
Así que cuando Inparques prohibió hace más de una semana la entrada por siete de los catorce accesos para disminuir el riesgo de incendios, en la práctica fueron pocos los usuarios afectados. Aunque alrededor de setenta por ciento de los caminos están restringidos hasta el 15 de junio, el treinta por ciento restante es precisamente el que utiliza más del noventa por ciento de los asiduos al Ávila.
José García, guardaparques de Sabas Nieves, estima que alrededor de cinco por ciento de los excursionistas son quienes utilizan las rutas largas, que fueron las afectadas por la medida.
Y recuerda que todavía es posible hacer rutas largas: subir por Sabas Nieves, atravesar quebrada Quintero y quebrada Chacaíto, caminar todo el cortafuegos y bajar por San Bernardino es por ejemplo una ruta de unos diez kilómetros. Y también recorridos fuertes, como subir por carretera hasta Galipán.
Lo que se hizo fue prohibir el acceso a los sitios más alejados, que precisamente por eso son los que están en riesgo mayor de sufrir un incendio. Y en donde también las llamas serían mucho más difíciles de controlar a la hora de una contingencia.
Los parajes más hermosos de el Ávila (la peligrosa Fila Maestra, el imponente pico Oriental, el alto Naiguatá, todo el valle de Lagunazo) estarán vetados por los próximos dos meses a los ojos del usuario. Un usuario que por lo general no parece demasiado interesado en realizar el esfuerzo que se requiere para acceder a esos lugares, y que en general utiliza el parque sólo como sustituto o complemento de un gimnasio.
Y aunque se podría pensar que un cierre de siete entradas traería como consecuencia una afluencia mayor en aquellas que permanecen abiertas, lo cierto es que en las más importantes (Cotiza, San Bernardino, Sabas Nieves, Pajaritos, La Julia) eso no ha ocurrido.
Custodia militar
El decreto de Inparques establece también que hasta el quince de junio todos los accesos a El Ávila estarán tomados por el Comando Regional número 5 de la Guardia Nacional.
En un recorrido que se hizo por las quince entradas se pudo observar que en algunas este punto no se cumple al pie de la letra. En el acceso que existe por la Universidad Metropolitana, por ejemplo, no se instaló la Guardia. Gustavo Tarazona, guardaparque de Galindo (Terrazas del Ávila) estima que ello se debe a que se trata de una entrada privada que no es muy utilizada. Tal vez por eso se confió la vigilancia del lugar a los propios habitantes del caserío Santa Rosa.
En Sebucán tampoco había guardias nacionales, aunque quizá éstos estaban un poco más arriba, en la caseta del guardaparques. El problema es que desde allí no se puede controlar el acceso de usuarios, pues una de los dos subidas pasa por un lado de esta cabaña. En todas las demás entradas sí se pudieron observar custodios con uniforme verde oliva.
En cualquier caso, lo cierto es que a pesar de las prohibiciones y los puestos militares, El Ávila sigue siendo ancho. REGRESAR |
| Fecha publicada: 20/04/2008 Fuente: El Universal Tema: deportes
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