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Cada vez observamos mas señales de la presencia de un paquete de medidas macroeconómicas, como por ejemplo la acción concertada para la venta de dólares en el mercado (para bajar su precio), la liberación de ciertos productos controlados (para aumentar su oferta) y llevar a algunos importadores al 'paralelo' (para disminuir su demanda); pero combinado con otras políticas estructurales tales como estatizar la oferta de ciertos bienes y servicios considerados esenciales; como la telefonía, la electricidad, el cemento y el acero.
Sin embargo, el rasgo común de todas estas políticas es el sigilo y la opacidad que las caracteriza.
Las primeras, hay que adivinarlas; las segundas, se anuncian entre gallos y media noche. ¿Para qué sirve hacerlo así? El manejo de la información en el campo de las políticas económicas es un instrumento tan importante como las políticas en sí mismas, tal como lo demostró Robert Lucas en su trabajo sobre las expectativas racionales, y que le valió el Premio Nobel de economía en 1995; y los muchos premios de la academia sueca que luego han sido otorgados a economistas que han esclarecido el valor de la información para la toma de decisiones.
Entonces, ¿nuestro gobierno no está al tanto de estos avances científicos? Cabe desde luego esa posibilidad. Pero mas probable es que éste perciba que los gobiernos que utilizan la información y la transparencia como potenciadores de sus políticas económicas, son aquellos que creen en las virtudes del mercado, vale decir que usan la información para indicarle al sector privado cuáles son sus intenciones, para que las decisiones de consumo e inversión del mercado apoyen lo que se quiere lograr a nivel macro.
Porque se le atribuye al sector privado el rol motor de la economía.
Esta no parece la perspectiva del gobierno. Mas bien, podría inferirse que se ocultan las intenciones y la información, pues se desea ir a un régimen en el que haya 'tanto gobierno como sea posible' y 'el mínimo mercado necesario', por lo que al sector privado se le instruye lo que debe hacer (en el mejor de los casos), y debe acomodarse a los espacios que se le dejan.
El resultado seguramente va a proveer datos interesantes a los economistas. Las inversiones privadas no se manifestarán.Y el gobierno gasta en comprar empresas, lo que tampoco es inversión. Inflación y estancamiento son de prever; dada la información disponible. REGRESAR |
| Fecha publicada: 22/04/2008 Fuente: TalCual Tema: economia
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