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Por las salas de la Galería de Arte Nacional, el Museo de Bellas Artes, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, el Museo Alejandro Otero, el Jacobo Borges y el Arturo Michelena, dejaron de desfilar con regularidad los curadores, museógrafos y el personal de montaje. Las exposiciones se prolongan por más tiempo y, por lo tanto, son cada vez menos en número. Sin embargo, el diagnóstico de lo que se muestra en estas instituciones sugiere un tema más complejo y dramático: las salas habitan en el terreno de una paradoja; permanecen ocupadas, pero al mismo tiempo están vacías.
El cronograma de actividades del MBA de este año incluía 13 exposiciones. Pero sólo se harán 4, dijo un trabajador del museo que prefirió, al igual que los demás, no revelar su nombre por temor a represalias. 'No es posible que sólo se hagan 4 exposiciones en un museo tan grande. Y la misma situación se repite en los demás, que han visto disminuir cada año su programación', indica.
Otros investigadores y museógrafos, tanto independientes como empleados de las instituciones, señalan que el problema no sólo radica en que se haya pasado de una treintena de exhibiciones al año –como fue en otras décadas– a apenas un puñado, sino que en lo expuesto destaquen, por encima de todo, las ausencias: no hay crítica reflexiva, criterios sólidos de investigación, propuestas arriesgadas y curadurías en ejercicio de libertad, entre otros. Los museos no constituyen lugares donde el espectador va a pensar, sino que son sitios de 'esparcimiento y recreación', según una nota de prensa enviada por la Fundación de Museos Nacionales a la redacción de El Nacional.
'Lo que para mí es más grave de todo lo que está pasando en los museos es la falta de libertad para definir los cronogramas expositivos de las instituciones, lo que hace que sus espacios sean ocupados por una serie de proyectos impuestos. Por otro lado, la ausencia de la curaduría conlleva a exposiciones carentes de criterios de selección y de estructura', afirma Carmen Araujo, ex jefe del Departamento de Museografía de la GAN.
Para el crítico e investigador Gerardo Zavarce hay debilitamiento en el manejo de las colecciones, pues no se están mostrando de forma innovadora. 'Las aproximaciones curatoriales son débiles, les ha faltado fuerza, arriesgarse, plantearse desde una perspectiva crítica o autorreflexiva. Por ejemplo, la exposición de obras de pequeño formato que se montó el año pasado en el Museo de Bellas Artes fue absolutamente pueril; sacaron un gran número de piezas de arte por su dimensión, sin ninguna otra información adicional'.
A otras, como la del III Certamen Mayor de las Artes, Zavarce las denomina 'curadurías de cementerio': tal como las tumbas, son desordenadas, saqueadas y desagregadas. 'Lo que allí se expuso no es un mapa de lo que artísticamente se genera en el país. Esta aproximación flácida, desde el punto de vista investigativo, crea zonas oscuras dentro del devenir de la investigación del arte venezolano. En los museos estamos acumulando un gran pasivo de investigación. Hay un letargo', afirma.
Desde adentro, los investigadores tampoco hacen mutis en el repertorio de quejas. Uno de ellos plantea que le ha afectado el desdibujamiento de los perfiles de los museos: 'Obligan a hacer exposiciones como la de Oscuridad, silencio y ruptura, que trataba un fenómeno como la esclavitud y que era más bien de corte antropológico.
Aquí no podemos hablar más de arte porque es pecado. Según ellos (las autoridades de la fundación y el ministro) eso es elitesco. Argumentan que las exposiciones no deben ser de corte estético sino cultural y yo me pregunto cómo definir los límites entre uno y otro'.
Sin individuales, ni diálogo internacional.
Es imposible hablar con un investigador de los museos y no escuchar de su boca el lamento por la carencia de exposiciones individuales y por las grandes muestras de artistas internacionales.
El público y los creadores, coinciden los especialistas, no tienen posibilidad de establecer diálogos con el arte mundial desde sus museos. 'Esto es un grave atraso y un daño a las generaciones futuras', señala uno de los curadores. 'Casi no nos llega el arte, aunque sea actual, de otras partes del mundo. Mucho menos nos llega el de los siglos pasados, por lo que nuestro público joven, sobre todo el que no puede viajar a otros países, sabe cada vez menos de eso', dice Iris Peruga, curadora durante más de tres décadas del MBA.
En una de las instituciones, una funcionaria expresa: 'Aquí la pauta es que están prohibidas las exposiciones individuales. Según ellos, lo importante es lo colectivo. El problema es que entienden esto último de forma errada: lo confunden con una política demagógica populista en la que todo vale'.
Otro de los curadores del museo prefiere decir que hay una visión inexacta de lo colectivo, traducida en una interpretación muy simplista. 'Creen que lo colectivo es ir en grupo y en cambote, cuando es lo que nos une; es el reconocimiento a la diversidad, es un horizonte de sentido que la gente puede compartir en general sin encontrar en ello un motivo para rechazar. El cuerpo de trabajo de un artista también versa sobre lo colectivo. Con el Guernica, Picasso no habló de sí mismo sino de la humanidad. Imagínate haberle dicho a Picasso que no podía exponer solo', dice.
'Lo más grave es la falta de libertad para definir las exposiciones'
'En los museos se acumula un gran pasivo de investigación' REGRESAR |
| Fecha publicada: 23/04/2008 Fuente: El Nacional Tema: cultura
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