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| Que tienen la culpa de la hambruna que empezará a desatarse en los países más pobres; que es el causante del aumento de los precios mundiales de los alimentos, y así por el estilo. Ese tipo de acusaciones caen sobre los biocombustibles, trátese de los que se producen a partir de maíz (como en Estados Unidos) o de la caña de azúcar, como en Brasil. En ese coro de críticos, por cierto, ha estado Hugo Chávez en primera fila. La realidad es que las recriminaciones no han frenado la búsqueda que las empresas del primer mundo hacen por combustibles alternativos, ante el aumento imparable de los precios del petróleo. Por eso, la británica British Petroleum (una de las cuatro mayores petroleras del mundo) compró ayer el 50% de Tropical Bioenergía, una firma brasileña que produce etanol y azúcar; el negocio se cerró en 60 millones de dólares, pero la intención de los británicos es inyectar no menos de 600 millones. Se confirma una tendencia mundial: las propias petroleras buscan ampliar su influencia en el negocio de los biocombustibles como un seguro a futuro. Entretanto PDVSA invierte sus recursos en la compra de caraotas y leche en polvo, y no desarrolla fuentes alternas. REGRESAR |
| Fecha publicada: 28/04/2008 Fuente: Reporte Tema: petroleo
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