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'Papá, ayúdame, rápido que me estoy quemando'. Eran las palabras que repetidamente gritaba Yennice González, justo en el momento cuando ardía en llamas el último piso de su casa, producto del impacto de la avioneta que entró a su vivienda, después de perder altura por una falla en el motor.
Guiado por los gritos de su hija, Asnaldo logró alcanzarla y sacarla a la calle; regresó rápidamente en busca de su nieta Margé Guzmán. A ella también la rescató de las llamas. Fueron llevadas al Pérez Carreño.
Pero esa valentía no logró dejar con vida a sus 'adoradas mujeres', pues a las pocas horas de su ingreso, Yennice murió. Margé, en cambio, siguió con vida toda la noche, pero ayer en la mañana, cuando en una funeraria de Catia La Mar ya no cabía un alma más, todos supieron que Margé acababa de fallecer.
Asnaldo González, padre y abuelo de ambas víctimas del sinistro aéreo ocurrido la mañana de este lunes en la calle El Rincón de Catia La Mar, en Vargas, se abría paso entre la multitud de amigos y familiares que lo acompañaban en la funeraria.
Tras encontrar un pequeño espacio, dijo que para el momento cuando ocurrió el accidente que involucró una avioneta Piper en la que viajaban tres personas, a las 8:50 de la mañana, sólo había logrado rescatar a dos de las cinco personas que permanecían en su vivienda.
Al llegar los cuerpos de rescate, Asnaldo ya no podía hacer más por su familia. Ahora les tocaba actuar a las autoridades. Tras varias horas tratando de extinguir las llamas, los rescatistas sólo lograron salvar a un bebé de siete meses que se recupera satisfactoriamente en un hospital de la capital. Mientras, adentro seguían dos personas más, un adulto y una niña.
'Adentro está mi hija y mi nieta, ayúdenlas, por favor', gritaba Asnaldo desde la calle. Pero no. Los bomberos ya no podían continuar. Se retiraron y dieron paso a los de la medicatura forense, quienes hallaron calcinada en uno de los baños de la vivienda a Yesenia abrazando a su otra hija, Stephanía Guzmán, de nueve años.
Soledad y silencio
El ambiente que se sentía ayer en el sector Mirabal dejaba en evidencia la conmoción causada por el suceso, pues una calle que siempre se ha caracterizado por la alegría de su gente y por el volumen de sus equipos de sonido; quedó reducida al silencio y la soledad. Quienes estuvieron en sus casas, lo único que hacían era hablar entre sí, de lo ocurrido. Nelson Estrada, vecino del sector y amigo de la familia de toda la vida, pidió a las autoridades que se investigue la situación hasta el final, pues cree que es necesario que se establezcan responsabilidades. 'Si esto por aquí no es un corredor aéreo, entonces nos tienen que explicar qué pasó. Porque de lo contrario, la situación puede prestarse para utilizar esta área como vía de vuelo y ocasionar nuevas tragedias'.
Por su parte, Carmen Sánchez, habitante de una de las veredas de la Páez, urbanización adyacente al lugar del siniestro, mostró solidaridad con los afectados. 'No se trata de que sean los de El Respiro o los de Mirabal o los de la Páez. Todos somos varguenses y estamos consternados. Ahora el pánico lo sentimos todos. No estamos seguros en la calle ni en nuestras casas'. REGRESAR |
| Fecha publicada: 30/04/2008 Fuente: El Universal Tema: transporte
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