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Las aceras desaparecieron entre la multitud. A 73% de la población que utilizan el transporte público como medio de movilización en Caracas, no les quedó más opción que caminar sobre el asfalto, entre los carros que estaban estacionados en las calles porque no podían avanzar. Ayer, llegar al hogar a partir de las 4:00 pm no fue sencillo, se convirtió en una tarea casi imposible, una pesadilla en donde se respiraba desesperación.
María Acuña, habitante del 23 de Enero, salió a las 4:15 pm de su oficina en la avenida Urdaneta. Mientras esperaba que regresara la luz, un contingente de la Guardia Nacional pasó a su lado. Ella le preguntó a un funcionario: 'Señor, ¿qué está pasando?'. 'Sólo le puedo aconsejar que se vaya a su casa', contestó el oficial. Y así lo hizo. A las 5:00 pm Acuña ya estaba en la estación de Agua Salud. Había llegado a pie y la luz también había regresado a Catia y al 23 de Enero. Sin embargo, el subterráneo estaba cerrado.
Esther David aguardaba con su bebé y otros dos niños a las afueras de la estación de Agua Salud. 'Tengo más de 15 minutos esperando a ver si abren. No sé qué hacer y las camioneticas no son una opción'.
Más adelante, en la esquina de La Pelota, en la avenida Urdaneta, dos fiscales se habían dado por vencidos. El tapón de carros había podido más que sus pitos y señas. Nadie adelantaba o retrocedía. No funcionaban los semáforos. Sin embargo, un tercer funcionario de tránsito intentaba poner orden. Pero lucía inútil.
La avenida Urdaneta estaba tomada por los transeúntes que iban hacia el este y el oeste. 'No sé cómo llegaré a Altamira. Me vine en metro y no sé cómo regresar', dijo Aída Sánchez, antes de abalanzarse junto a más de 20 personas sobre una unidad de transporte que iba a Chacao.
Los vecinos de El Recreo también estaban confundidos. 'Bajé la Santamaría y salí. Luego, la administración desalojó el centro comercial', dijo Marjorie Canelón, quien trabaja en el centro comercial El Recreo.
Para otros caraqueños, la solución no fue tan sencilla como bajar la santamaría.
Francis de Mejías vino a Caracas desde Cúa para comprar medicinas para su esposo convaleciente. Cuando regresaba, llamó a su casa e informó que en una hora llegaría. Esto no sucedió. 'Cuando llegué a Sabana Grande me bajaron del vagón y me informaron que una falla eléctrica impedía continuar con el servicio. Llegué hasta La Rinconada en un carro por puesto, pero el tren había cerrado sus puertas y no pude viajar a Cúa'.
Mientras tanto, Johanna caminaba desesperada de un lado a otro dentro del Terminal Nuevo Circo. Su hijo de tres años se había quedado dormido y ella no encontraba espacio al final de la cola de los autobuses que iban hacia Guatire. 'No sé qué hacer, no tengo dinero. ¿Cómo me voy si no hay metro?'. Intentó colearse para abordar alguna unidad, pero no se lo permitieron.
Este infernal
Los edificios de oficinas fueron desalojados ante el apagón. También, algunos decidieron caminar desde La Hoyada hasta Petare. ¿Cuánto me puedo tardar?', se preguntó Jonathan Ortiz, quien no vio una mejor opción para llegar a su casa que utilizar sus pies. 'Tengo tres horas frente a la parada del metro de Dos Caminos tratando de agarrar un carrito para San Martín. No hay ningún medio para movilizarse en esta ciudad', afirmó Cruz Fernández.
La ciudad se vio desbordada por peatones que buscaron desesperados la manera de salir del colapso. Unos a pie, otros en cola; pero la intención era la misma: llegar a casa.
Una vez en casa, residentes de Los Ruices, El Hatillo, El Cafetal, Los Naranjos, Las Delicias y Guarenas, vivieron nuevos apagones pasadas las 9 pm.
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| Fecha publicada: 30/04/2008 Fuente: El Universal Tema: transporte
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