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El crecimiento desbordado del parque automotor y la infraestructura vial paralizada en más de tres décadas son las causas mayores que han hecho empeorar, día a día, el tránsito vehicular.
Hace más de treinta años, en la primera administración Caldera, que se hizo la última obra vial en la Gran Caracas: la autopista Prados del Este y el Distribuidor El Ciempiés. De ahí en adelante, todos los proyectos viales han sido engavetados por los gobiernos que, desde entonces, han pasado por Miraflores.
En un informe del ex ministro Daniel Quintini -Culminación del Sistema Vial Mayor de la capital- la Gran Caracas requiere 320 kilómetros entre nuevas rutas, mejoras y ampliaciones -necesita de 70 kilómetros de vialidad para atender el sistema perimetral, que lo constituyen las vías expresas- estas obras podrían hacerse realidad en un período de quince años con una inversión de siete millardos de dólares.
Sin embargo, otros expertos afirman que la solución del problema que se agudiza en el tiempo, no es habilitando nuevas vías rápidas porque esto significaría una mayor circulación en la vía de vehículos automotores. Para el ingeniero Frank Marcano, coordinador del Doctorado de Urbanismo de la UCV, la solución está en una reorganización y un fortalecimiento a fondo del sistema de transporte público.
Y ciertamente, el sistema de transporte público ha crecido anárquicamente, sin control por parte del Estado y de los municipios, se crean líneas caprichosamente y se suman los llamados piratas. Otra gran verdad incuestionable, es la falta de profesionalismo por parte de los que tienen bajo su responsabilidad el manejo y control del tránsito automotor y la poca presencia de las autoridades.
Según el estudio del ingeniero Quintini, debe ser materia prioritaria atender el déficit de vías expresas en la Gran Caracas, el cual asciende a 122 kilómetros. Más nada se ha construido desde las autopistas Francisco Fajardo, Valle-Coche y la de Prado del Este.
Impostergable la ampliación y mejora de todas las vías internas como remedio para aliviar el congestionamiento, como la ampliación a cuatro canales mínimo en cada dirección y que éstas a la vez tengan conexiones de alivio.
La tarea por delante no es fácil, muy ardua sí, pues no sólo es atender las necesidades inmediatas en el corto y mediano plazo, sino también poner orden en una situación que ha empeorado con la creciente presencia, y anárquica además, de los motorizados, cuya inmensa mayoría no respeta leyes y parece gozar de una impunidad no declarada ante la indiferencia de quienes deben imponer el orden. REGRESAR |
| Fecha publicada: 05/05/2008 Fuente: 2001 Tema: transporte
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