|
|
|
El lenguaje procaz de los voceros del régimen es una de sus pocas características originales. Es consustancial a sus hábitos y costumbres; los radicales se regocijan con el vocabulario del jefe.
No es de extrañar entonces que el segundo vocero en importancia sea el del programa nocturno que se transmite por el canal ocho. Ello le permitió llegar con una altísima votación a la Dirección Nacional del PSUV.
El propio jefe ha impuesto esa dinámica; no hay cadena, discurso o programa dominical en el que no insulte a alguna persona o institución. Ejemplos sobran, algunos de ingrata recordación, incluso con señalamientos escatológicos, como la manera en que descalificó una decisión del TSJ y lo señalado a propósito de los sectores democráticos al impedir sus propósitos continuistas, derrotando el proyecto de reforma constitucional el pasado 2D.
Algunos funcionarios, para permanecer en sus cargos o para 'ponerse en la buena con el jefe', no sólo aplauden sino copian o imitan su jerga. Nada de recato ni de comportamiento acorde con las responsabilidades que se ejercen o de respeto a las instituciones, en fin de cuentas, como en todo, también aquí el jefe marca la pauta.
Recientemente, nada menos que el ministro de la Defensa en el acto aniversario de esa institución, arremetió contra los denominados oficiales institucionalistas llamándolos cobardes y burros; grave, sumamente grave que un general de la República se exprese así de compañeros con los que ha compartido muchos años en la institución armada, colocándose con esas declaraciones al margen de lo que establece la Constitución en relación a la Fuerza Armada Nacional.
De allí que frente al rechazo de los más diversos sectores del país a las expresiones del ministro como era de esperarse, el jefe salió en su defensa.
Una lectura entre líneas del discurso del general Rangel Briceño permite deducir que, pese a toda la prédica oficialista y la imposición del grito 'patria, socialismo o muerte', los sectores institucionales de la FAN continúan siendo un factor muy importante a lo interno de la institución. No tiene otra explicación que en un acto protocolar que el ministro haya empleado parte de su discurso para agredirlos.
El respaldo presidencial persigue provocar nuevas 'solicitudes de baja' o 'enviar a sus casas' a quienes expresen de una manera u otra su desacuerdo.
Al parecer en el estamento armado, igual que en el conjunto de la sociedad, la sensatez se ha impuesto. Ahora no se embisten trapos rojos ni se cae en la más burda provocación.
Por ello, los intentos de convertir a la FAN en una guardia pretoriana o en el brazo armado de un partido no han sido posibles. Lo siguen intentando, un muro de silencio levantado les causa preocupación, por eso los discursos y los desafíos. El comportamiento institucional es una muestra de madurez, sin duda alguna. La Fuerza Armada es, en buena medida, un reflejo del país y es, necesariamente, sensible a los cambios. REGRESAR |
| Fecha publicada: 05/05/2008 Fuente: TalCual Tema: gobierno
|
*** noticias no disponibles *** |
|