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Cuando se habla de empresas familiares, por lo general se tiene la percepción de que estamos refiriéndonos a negocios mal organizados, con procesos administrativos obsoletos y dimensiones reducidas, lo que en el lenguaje coloquial conocemos como 'pulpería'. Sin embargo, el mundo de las empresas familiares nos depara un sinnúmero de sorpresas.
Ciertamente, una 'pulpería' puede ser una empresa familiar, pero también lo son empresas del calibre de Walmart, Cargill, Gap, Fiat, Benetton, Ferrero, Marriott, Levi Strauss, Hallmark, Johnson, Estée Lauder y McGraw-Hill, organizaciones cuyas dimensiones, volumen de ventas y alcance mundial son conocidos por todos. Por ello, la etiqueta empresa familiar puede incluir una variopinta gama de estructuras empresariales, que van desde negocios que se desarrollan en la economía informal, hasta emporios que son la fuente de las principales fortunas del mundo.
Algunas estimaciones sugieren que en América Latina, nueve de cada diez empresas pertenecen o pueden asociarse a grupos familiares. En el caso específico de Venezuela, no existen cifras al respecto; sin embargo, un simple vistazo al mundo corporativo local hace evidente que nuestras estructuras de negocios no escapan a esta realidad.
Estas peculiares estructuras de negocio son poseedoras de un conjunto de ventajas y desventajas en comparación a sus homólogas no familiares. Las ventajas que presentan las organizaciones familiares están estrechamente relacionadas con la naturaleza 'familiar' de estos negocios, que trae consigo un singular clima de pertenencia y propósito común en todos sus miembros. Estos elementos son principalmente de carácter emocional y afectivo, y por ello intangibles; no obstante, pueden expresarse en cualidades concretas y positivas como: compromiso, conocimiento del negocio, flexibilidad, rapidez en la toma de decisiones, visión de largo plazo, confianza y orgullo.
El conflicto permanente entre valores empresariales y familiares que caracteriza a estas organizaciones puede hacer aparecer un conjunto de desventajas que limitan su capacidad de supervivencia en el tiempo. Entre los principales demonios que acechan a estos negocios pueden enumerarse: la rigidez, la resistencia al cambio, el nepotismo, los desequilibrios retributivos, los conflictos emocionales y la sucesión.
Las características reseñadas con anterioridad revelan lo complejo que puede significar gestionar una empresa familiar, en vista de que en ella coexisten dos fuerzas opuestas cuya intensidad será determinante en el éxito o el fracaso de estos negocios. Cuál de ellas predominará, dependerá de la habilidad que tenga la familia empresaria de utilizar estratégicamente sus ventajas, y de la capacidad para diseñar mecanismos protectores que le permitan hacer frente a los demonios inherentes a su propia naturaleza. La evidencia demuestra que existen muchas historias de codicia y fracasos en el mundo de las empresas familiares, pero también hay otras tantas de éxitos sensacionales y de persistencia en el tiempo. REGRESAR |
| Fecha publicada: 06/05/2008 Fuente: El Universal Tema: empresas
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