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Sin duda la inflación es uno de los fenómenos más perversos de cualquier economía. Ataca por igual a ricos y pobres, pero es, lamentablemente, en las clases menos pudientes en las que pareciera ensañarse.
El término expresa la acción de inflar y caracteriza el desequilibrio económico traducido en la subida general de precios que la economía moderna atribuye, entre otros factores, principalmente al aumento excesivo del circulante en poder del público. Cuando se producen cifras descomunales de dinero en poder del público, se opera un caldo de cultivo para la inflación por efecto del exceso de demanda que, automáticamente, encarece los productos.
Actualmente Venezuela atraviesa un peligroso proceso inflacionario que, lamentablemente, refleja sus efectos en el alza de precios no sólo de los alimentos de diario consumo sino de los bienes generales que precisan nuestros compatriotas y, entre ellos, las medicinas y los servicios médicos, que, como los alimentos, son esenciales y estratégicos para su supervivencia.
A diario la Prensa Impresa y los otros medios como la TV y la Radio se vienen haciendo eco de tal situación. Por reciente nos vamos a referir, precisamente, a los servicios médicos. Se nos informa, por vía del Banco Central de Venezuela, en cuanto a las cifras correspondientes al Índice Nacional de Precios al Consumidor, que solamente 'los servicios hospitalarios aumentaron un 22,6% y el costo de las medicinas y equipos tuvo un salto del 6,9% desde el cierre del pasado mes de diciembre al mes de abril'. Cabe significar que la inflación general del país, para el mismo período, fue de 8,9 por ciento.
La Prensa diaria registra, con igual preocupación, que el costo de los alimentos sufrió un aumento del 8,9%, los productos del mar 17,9% y, por si fuera poco, el transporte público subió en un 13,8%.
Desde hace ya algún tiempo destacados economistas han sugerido que la única vía para enfrentar el fenómeno de la inflación está en que las autoridades intervengan para ofrecer verdaderos estímulos a la producción interna. Pero, al parecer, esta es una materia que condiciona muchas cosas en el nivel político oficial y no se compadece con ciertos planes del Gobierno.
Otros han señalado públicamente que con una inflación como la que actualmente sufre el pueblo venezolano, una tasa de interés del 15% para el ahorro, nada tiene de atractiva para los depositantes y que, por el contrario, esa tasa terminará por estimular el gasto.
Por ejemplo, el presidente de Fedecámaras, José Manuel González, ha dicho y reiterado en diversas ocasiones que se hace un imperativo, si es que se quiere enfrentar la inflación, incrementar la oferta interna de bienes y servicios, porque las importaciones sólo han servido para tapar huecos provisionalmente.
Por eso mismo se ha dicho también, y así lo han recogido expertos en la materia, que la disminución de la producción agrícola es el factor principal de la inflación en los renglones alimentarios. REGRESAR |
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