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La grasa bajo la piel, o subcutánea, especialmente en las nalgas y en los muslos, podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, según científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.
Durante mucho tiempo se ha sabido que la enfermedad está relacionada con la obesidad. En particular se vincula con la llamada grasa visceral, ubicada en el área abdominal y que envuelve los órganos del cuerpo.
Sin embargo, la grasa subcutánea puede reducir los niveles de insulina y mejorar la sensibilidad a la hormona.
'Los resultados podrían conducir a la búsqueda de sustancias compuestas de grasa de este tipo que sean beneficiosas para el metabolismo del azúcar', señaló el doctor Ronald Kahn, uno de los autores del estudio.
Explicó que 10% de la grasa corporal está ubicada alrededor de los órganos importantes del cuerpo, y se cree que la obesidad en áreas subcutáneas –el cuerpo en forma de pera– puede reducir los riesgos.
Para comprobar la teoría, en un estudio llevado a cabo con ratones los científicos trasplantaron grasa de una parte del cuerpo de los animales a otra.
Cuando se retiró la grasa subcutánea y se colocó en el área abdominal, se registró una disminución en el peso, en la masa total de grasa y en los niveles de glucosa en la sangre.
Los animales también se volvieron más sensibles a la insulina, la hormona que controla la forma como el cuerpo utiliza el azúcar. Cuando los investigadores retiraron la grasa abdominal y la inyectaron en otras partes del cuerpo no se registró ningún efecto.
Los autores concluyeron que la grasa subcutánea es intrínsecamente diferente de la grasa visceral y quizás produce sustancias que tienen efectos beneficiosos.
Grasa buena Kahn aseguró que lo más importante fue descubrir que la variable más importante no es dónde la grasa está localizada sino de qué tipo es.
'Y todavía más sorprendente es que no se trata de que la grasa abdominal tenga efectos negativos, sino de que la grasa subcutánea produce beneficios', agregó.
Dijo que la grasa subcutánea quizás genera ciertas hormonas, llamadas adipokinas, que serían las que contribuyen a mejorar la salud.
'Si es así, se debe encontrar una nueva forma de analizar si el sobrepeso y obesidad de la gente son sanos o dañinos', afirmó.
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| Fecha publicada: 09/05/2008 Fuente: Primera Hora Tema: salud
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