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En otro de los tantos y kilométricos Aló, Presidente, que se han intensificado con fines proselitistas por las elecciones regionales en noviembre de 2008, el jefe del Estado lanzó en un mismo día amenazas en serie. El domingo 27 de abril, Chávez dijo que expropiaría a Sidor (la empresa fue después nacionalizada por decreto). Luego recordó la amenaza de expropiación en contra del Grupo Polar. De seguida ordenó investigar la hacienda del inglés William Harcourt-Cooze que exporta cacao venezolano.
Después de metió con la pesca de arrastre que está prohibida, advirtiendo que si los dueños de estos barcos pesqueros no acatan la Ley les expropiaría dichas embarcaciones. La mayor amenaza la centró en los comicios regionales, que de perderlos, aseguró, convertirían a 2009 en un “año de guerra”.
El “año de la guerra” ya comenzó, cuando el ministro de la Defensa, general Gustavo Rangel Briceño, llamó “cobardes y burros” a los militares institucionalistas, a quienes les pidió que abandonen la FAN. El “año de la guerra” ya empezó, cuando Aristóbulo Istúriz “reinventó” una nueva lista, la de los “enemigos” del Gobierno, lista de persecución como la de Tascón.
En contra del “año de la guerra”, la oposición atribuyó a prácticas fascistas tales amenazas, que buscan llevar al país a una situación insurreccional, a un Estado subversivo que promueve Chávez para imponer la reforma constitucional. Pero Venezuela anhela paz. Uno de los tantos ejemplos fue la beatificación —con asistencia de más de 50.000 feligreses en los estadios de la UCV— de la Madre Candelaria de San José, que representa, según el cardenal Jorge Urosa Savino, “la paz sobre la guerra y la violencia”. Por cierto, en este acto no hubo representación oficial, y los medios del régimen ignoraron la proclamación, pues no la transmitieron.
Otro acto de paz, el concierto en la frontera colombo venezolana, también el régimen lo ignoró y tampoco lo transmitió.
El “año de la guerra” ha llegado a las propias huestes del PSUV, cuando en Yaracuy el diputado oficialista Carlos Escarrá fue agredido por los mismos chavistas con abucheos, empujones y hasta golpes, en protesta por el nombramiento —a dedo y desde Caracas— de los integrantes de la directiva del PSUV en Yaracuy. El “año de la guerra” hizo que el expulsado del PSUV, Luis Tascón, formara su propio partido. El “año de la guerra” se anticipó, cuando terminó a tiros la masiva concentración que organizó en Barinas el diputado oficialista Wilmer Azuaje para protestar contra la corrupción y el nepotismo. Aún más, el “año de la guerra” se ensañó, cuando asesinaron a los dirigentes Freddy Zaragoza y Luis Alberto Maroñero Mendoza, vinculados con Wilmer Azuaje.
Con la finalidad de denunciar y tratar de detener esta ola de malignidades chavistas, dirigentes políticos, intelectuales y de la sociedad civil lanzaron el Movimiento 2-D, que no es político ni electoral, sino una organización que clama por el respeto a la constitucionalidad, el orden jurídico y la preservación democrática y pluralista de Venezuela. El Movimiento 2-D exige la restauración de la legalidad en el país, pues “tenemos un Gobierno de facto”, que mediante la nueva ofensiva del mandatario y “golpes de Estado circunstanciales, lo van colocando al margen de la Constitución”.
En esta lucha de resistencia por la paz y en contra de la guerra, el movimiento estudiantil se vio estimulado con el Premio Milton Friedman a la libertad que obtuvo el líder Yon Goicoechea. También recibirá la suma de 500.000 dólares, dinero que dijo lo donará para crear una Fundación de Liderazgo por la libertad, dirigida a los jóvenes de Latinoamérica, pues, según Goicoechea, “el premio tiene una razón colectiva”. REGRESAR |
| Fecha publicada: 12/05/2008 Fuente: 2001 Tema: politica
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