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| Por otra parte tenemos los famosos elevados niveles de liquidez, a los cuales se les ha tratado de controlar emitiendo bonos y aumentando las tasas de interés. El primer mecanismo es muy exitoso y al mismo tiempo representa un nicho de negocio que todo venezolano debe aprovechar (como por ejemplo los recientes bonos soberanos 2023-2028) pero el incremento de las tasas de interés podría traer problemas en el mediano y largo plazo por la pesada carga que le supone a unos consumidores que ya tengan una carga financiera algo elevada. No sería de extrañar que en los próximos meses veamos a los bancos con algunos inconvenientes a la hora de cobrar los créditos al consumo y preocupados por los repuntes en la morosidad de las tarjetas de crédito, pero al mismo tiempo haciendo fuertes campañas tratando de atraer fondos nuevos, porque y a pesar de esa supuesta inmensa liquidez que hay en el sistema, con la migración de una gran parte de los fondos gubernamentales a la banca estatal, los bancos privados han visto sus niveles de liquidez descender (esto sin contar además con la influencia que las emisiones traen sus depósitos). El problema se podría agudizar porque muy pocos querrán tener sus ahorros a tasas del 15%-17%, con una inflación cercana al 25%-30%, lo cual debería incrementar los niveles de consumo ante la búsqueda de los agentes económicos de mecanismos para salvaguardar el valor del dinero en el tiempo, como la compra de activos (a menos que exista una política de incentivo al ahorro en dólares como con las emisiones). Es casi un hecho que nuestro país seguirá exhibiendo la inflación más elevada del continente y una de las altas del mundo, lo cual en año electoral no es para nada positivo. No importa el color y la cantidad del maquillaje, incrementos de precios son difíciles de esconder y mucho menos corregir sin políticas antiinflacionarios creíbles y adecuadas. REGRESAR |
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