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No hay nada que atente contra los intereses de los ciudadanos, de un pueblo, de una nación, más que esta perniciosa crisis en que nos tiene el Presidente.
El siglo XX fue el siglo de la guerra. Hitler incendió al mundo por la ambición demencial del poder.
¿Qué está pasando?; vemos cómo impunemente un escándalo tapa a otro, un robo a otro robo, un atropello a otro, las muertes semanales en las ciudades y en las cárceles son tapadas por el nuevo parte de guerra.
El Presidente se hace el loco y no acata el NO del 2 de diciembre, observamos cómo poco a poco desconoce la voluntad popular.
A la grosera depravación puesta al descubierto en Barinas por la familia del Presidente, se le unen las afirmaciones de reiterar la voluntad de poner el sistema educativo al servicio de un determinado proyecto, cuando pretende darle a la educación de todos los venezolanos una orientación ideológica, unilateral, partidista, militarista y sectaria en flagrante inconstitucionalidad y violatoria de los derechos humanos más elementales. Estamos viendo la creación de la reserva militar, de un ejército pretoriano bajo el mando del teniente coronel. La nacionalización de las empresas sin decir el porqué. ¿A qué plan obedecen? ¿Por qué no han sido programados en el tiempo?; sino que al contrario están amparados en la incertidumbre y la oscuridad de la improvisación.
Estamos oyendo las amenazas de expropiación de tierras ya bochornosamente cumplidas en el asalto armado realizado en el Valle del Turbio.
Asistimos a otro 1º de Mayo sin que la AN y el gobierno aprueben y ejecuten la ley de seguridad social, con el teniente coronel diciendo 'Yo ordeno' un aumento salarial inconsulto sin discutir contratos colectivos, e insuficiente para por lo menos cubrir el alto costo de la vida por él creado.
Las memorias y cuentas entregadas por algunos ministros a la AN expresan que el gobierno está trabajando como si la reforma fue aprobada.
Se decreta amnistía, pero se discrimina y se ejerce venganza política; se habla de reconocimiento y se arremete y maltrata a los adversarios. En lugar de proteger la poca producción y generar el diálogo para buscar los mecanismos de incentivar e incrementar la producción, ofrece intervención militar, expropiación y confiscación, sembrando el desconcierto e incertidumbre en los agricultores y empresarios.
Está en nuestras manos detenerlo, no permitirle más engaños y obligarlo a que respete la voluntad popular y la Constitución nacional. Debemos declarar un alerta nacional, una emergencia cívica nacional para convocar en forma pacífica, democrática pero enérgica, marchas, vigilias en las instituciones del Estado, foros, talleres, conferencias, etc., para pedirles al presidente de la AN, TSJ, FAN, contralor, fiscal, defensor del pueblo, CNE y ministerios, el respeto y hacer respetar, cumplir y hacer cumplir las leyes y la Constitución Nacional ratificada el 2 de diciembre, activar la elaboración de un proyecto nacional REGRESAR |
| Fecha publicada: 14/05/2008 Fuente: TalCual Tema: politica
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