|
|
|
Las mujeres que trabajan están bombardeadas por jefes poco tolerantes, fechas límites, presión a una perfección casi imposible de lograr y la competencia de mantener un puesto.
¿Cómo saber que estás a punto de terminar agotada? ¿Reconoce algunos síntomas?
Impaciencia
Primero, las cosas pequeñas empiezan a irritarte: un minuto más en el consultorio del doctor, algún trámite burocrático que se retrase de la hora programada o un atasco en tu barrio.
Además, te cansas de los demás. Empiezas a pensar que todos hacen las cosas mal, que tus colegas son muy lentos, que tus hijos no son considerados, que tu esposo no te comprende.
Te hartan las conversaciones telefónicas de tus amigas y te desesperan sus problemas. ¡Tú tienes demasiados como para preocuparte por los ajenos!
Enojo
Saltas por cualquier motivo. ¿Por qué tiran la leche? ¿Por qué no cumplen con lo que prometen? Otra vez tu esposo dejó la pasta de dientes afuera, otra vez tus hijos no lavaron los platos, otra vez tu jefe olvidó hablar de tu aumento de sueldo.
Si antes necesitabas contar hasta diez para relajarte, ahora necesitas treinta o cuarenta para no explotar. Los que te rodean quizá se atrevan a decir que últimamente andas de muy mal humor, y tal vez lo hagan, pues posiblemente teman otro de tus arranques.
Autocompasión
Empiezas a enumerar las miles de cosas que has hecho por los demás y que nadie te ha agradecido. Enlistas los sacrificios que diariamente realizas por otros y que sirven de poco, o más bien de nada. Cuentas las horas invertidas en proyectos que en tu opinión no han tenido éxito.
Tanto matarte por una empresa que no te promueve. Tanto cuidar a tus hijos para que prefieran a su padre o a una maestra. Tanto trabajar para llevar el pan a la mesa para que se quejen de tus guisos.
Ingratitud
Y después de todo lo que haces, ¡nadie lo reconoce ni dice gracias! Tu jefe no acepta que sin ti la junta hubiera sido un caos. Tu esposo no reconoce que sin ti la casa parecería un campo de batalla. Tus hijos no ven que sin ti andarían sucios y harapientos.
Probablemente el Día de la Madre, o de la Secretaria, o de la Mujer, alguien te mande una felicitación, o te escriba una carta, o te regale un chocolate, pero con todo lo que haces, ¡mereces hasta una casa nueva!
Autocondenación
Cuando ya no hay nadie a quien culpar, te culpas a ti misma. Empiezas a concluir que todo ha sido porque no has hecho… no has dicho… no has pensado… Los «si tan sólo» aparecen en cada esquina.
Si no te hubieras casado, si no hubieras aceptado ese trabajo, si no hubieras tenido tantos hijos, si hubieras terminado la escuela, si hubieras disciplinado a tus hijos de más chicos, si le hubieras hecho a caso a tu otro amor de universidad.
Si reconoces algún síntoma, ¡detente! Antes de sucumbir, ¡pide tiempo muerto! Estás al borde del precipicio y tu cansancio está distorsionando tu visión y tus pensamientos.
¿Qué te gusta hacer? Consiéntete con un baño de burbujas, un fin de semana fuera, una tarde con el teléfono desconectado, y leyendo un buen libro, o tomando un retiro espiritual. Pide que alguien cuide de tus hijos una noche y sal con tu esposo, toma esas vacaciones que te deben en tu trabajo, lleva a los niños a un lugar solitario y acampen.
Combate el estrés
- Duerme 7 ó 8 horas diarias para un buen funcionamiento de tu organismo a lo largo del día.
- Focaliza tus objetivos a corto y medio plazo tanto en tu casa como en la faceta profesional.
- Adapta tu entorno de trabajo para un mayor aprovechamiento de tus tareas: Fotografías, música favorita, amuleto de la suerte, entre otros.
- Cuando una tarea no avanza, realice otra tarea o haz una pausa, y si puedes sal del lugar donde te encontrabas.
- Dedica una parte del día a alguna actividad de ocio sin remordimientos: Leer, ir al cine, deporte, escuchar música.
- Si tienes familia y amistades dedícales un tiempo, desconectando de las obligaciones. Durante la semana dedica un día entero a descansar y realizar actividades que te gustan y no tengan ninguna relación con tus obligaciones habituales.
- Acostúmbrate a utilizar una agenda actualizada, donde apuntes todas las actividades, indicando el tiempo que te ocuparán. No apuntes más cosas de las que podrás hacer. Planifícate el día nada más comenzarl REGRESAR |
| Fecha publicada: 15/05/2008 Fuente: Diario de Caracas Tema: empleo
|
*** noticias no disponibles *** |
|