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Es conocimiento general que el impuesto más caro que paga el pueblo es la inflación y, según los analistas, este año Venezuela estará sometida a una inflación acelerada.
El culpable: el alza de precio de los alimentos en Venezuela, es uno de los más altos de Latinoamérica.
No es un capricho este aserto. Entre abril de 2007 y el mismo mes en el 2008 los alimentos incrementaron su costo en 41,5% en nuestro país, frente a un alza de 7,82% en Colombia, 8,52% en México, 16,97% en Argentina, entre otras naciones.
El Gobierno optó para tratar de contener este incremento, controlar los precios de una variedad de alimentos, lo que produjo un pronunciado desestímulo entre los productores y condujo a la escasez de insumos.
Lo preocupante es que las alzas más significativas la registraron los productos con mayor consumo entre las familias pobres como son las pastas, el maíz, el arroz y el pollo. En conjunto y en promedio, estos alimentos se han incrementado entre un 30 y un 84% en los últimos siete meses.
La situación cambiante de la economía internacional se incrementa, es cierto, pero la causa primaria del alza de los alimentos en nuestro país es el desequilibrio interno que coloca a un 38% de los hogares ante la imposibilidad de cubrir la canasta básica, y que también tiene otras carencias como vivienda, transporte, educación y salud. Es doloroso y lamentable, pero también es la cruda realidad.
Es verdad que la carestía alimentaria es un problema mundial por diferentes causas y, entre ellas, el incremento del consumo en China y la India que hoy gozan de favorables condiciones económicas realmente envidiables.
Un número de organismos internacionales que se dedican al establecimiento de políticas que permitan contener el alza de los precios de los alimentos, se han declararo en alerta.
El incremento en el costo de alimentos ha sido un asunto muy sensible en nuestro país debido al impacto que tiene entre las familias de mayores niveles de pobreza, las cuales destinan el 45% de su ingreso a la compra de alimentos, según cifras del Banco Central.
Un estudio de Datanálisis revela que un 15% de la familia venezolana -unos cuatro millones de personas- no tiene cómo alimentarse.
Una vez más, insistimos, ante el Gobierno nacional, para que corrija sus políticas económicas de manera de evitarle más penurias a los de menos recursos.
Urge una rectificación del Gobierno de modo de que proceda a actualizar sus políticas económicas. REGRESAR |
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