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Cuando se habla de una herencia generalmente se percibe como algo positivo, pero cuando lo heredado en cuestión es una enfermedad como la diabetes no hay sentido de agradecimiento. La carga genética es uno de los aspectos difíciles de cambiar, incluso a pesar de los avances científicos por ser la que transmite de generación a generación los rasgos físicos, gestos, el carácter y los padecimientos que no se pueden eludir.
La diabetes es una de las enfermedades que muchas personas reciben como herencia y está caracterizada por altos niveles de insulina (una hormona producida por el páncreas para controlar la glucemia) que puede ser causada por muy poca producción de ésta, resistencia a la misma o ambas.
“Actualmente 170 millones de personas padecen de diabetes en el mundo. Con el transcurrir el tiempo la cifra se ha duplicado y para el año 2025 pudieran haber unos 300 millones de pacientes diabéticos.
En el caso de Latinoamérica, los casos que se han reportado han de estar en un aumento del 80 por ciento”, según explicó a Quinto Día el doctor Markolf Hanefeld, director del Centro de Estudios Clínicos de la Universidad de Dresde en Alemania, quien recientemente estuvo de visita en Venezuela.
Este pronóstico nada alentador llama la atención para conocer los factores de riesgo y prevenir la enfermedad desde los primeros años de vida, sobre todo la necesidad de detectar precozmente de la hiperglicemia, no sólo para prevenir nuevos casos de diabetes, sino también las enfermedades cardiovasculares asociadas a ésta.
Esta recomendación se hace latente cuando los médicos recomiendan medir la glucosa después de 2 horas de haber consumido alimentos (llamada postprandial) a fin de detectar si el individuo es candidato a desarrollar la enfermedad o si corre el riesgo de padecer eventos cardiovasculares. “Las personas que tienen factores de sufrir intolerancia a la glucosa, es decir, aquellas que tienen familiares directos diabéticos, o los que tienen obesidad, así como quienes padecen de hipertensión, deben descartar la hiperglicemia tempranamente”, recomendó.
Guerra contra la hiperglicemia.
El endocrinólogo alertó sobre la importancia de considerar que en muchos países del mundo casi el 50 por ciento de la población sufre de obesidad, y eso se debe a la nutrición incorrecta que esas personas tienen. “Hay que tomar en consideración las grasas saturadas que vienen de los animales, en este caso la leche que consumimos, así como la población no está consumiendo suficiente fibra (cereales, vegetales, granos). La gente come más, quiere más alimentos, pero hace menos ejercicio, y se evidencia ese sedentarismo en el tiempo que pasan viendo televisión o en la computadora”.
El daño que produce la hiperglicemia repercute en los vasos sanguíneos al engrosar la arteria carótida, altera el funcionamiento del endotelio (capa que cubre los vasos sanguíneos y el corazón) y además inflama las arterias. “Una evidencia de sus efectos sobre el sistema cardiovascular es que aproximadamente 50% de los pacientes diabéticos mueren por eventos cardiovasculares”.
Destacó que se deben bajar los niveles de glicemia hasta llegar a un siete por ciento de glicemia en sangre en los pacientes diabéticos.
Así como controlar la presión arterial sistólica y la diastólica, el colesterol y administrar una aspirina diaria para evitar problemas de coagulación.
“La gran conclusión a la que hemos llegado los investigadores es que, reduciendo la hiperglicemia postprandial, podemos reducir o retrasar el inicio de la diabetes tipo 2”.
Prevención temprana Lo más importante es iniciar la prevención desde los primeros años de vida del infante, porque por lo general los niños adoptan las conductas y estilos alimenticios de los padres y se les debe inculcar un interés por los temas de nutrición y la práctica de ejercicios. “La gente tiene una visión errada de los ejercicios porque piensan que ir a un gimnasio durante 3 horas es suficiente, la idea es hacerlo a diario y por lo menos veinte minutos”.
Hanefeld mencionó como factores de riesgo los antecedentes familiares con personas que hayan tenido diabetes, la tensión alta y los lípidos elevados, así como la circunferencia del abdomen donde un perímetro de cintura superior a 102 centímetros triplica el riesgo de sufrir esta enfermedad endocrina. Además se debe educar psicológicamente al paciente y entrenarlo a alimentarse correctamente.
Dentro de sus conclusiones se encuentra que si se logra reducir un milimol el valor de la glucosa en ayunas, se disminuirán al menos 20% los casos de accidentes cerebrovasculares, y “si logramos bajar dos milimoles la glucosa después de la comida en pacientes con diabetes recién diagnosticada, estaremos evitando el 20% de las muertes por eventos cardiovasculares”, exhortó.
Según explicó el profesor, en el panorama económico el costo-beneficio de la prevención es mayor.
“Los costos de mantener el estilo de vida de una persona prevenida de diabetes son de aproximadamente 5.200 dólares al año (11.180 bolívares fuertes), pero los de tratar a un paciente con diabetes son de 13.400 dólares anuales (28.810 bolívares fuertes)”.
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| Fecha publicada: 16/05/2008 Fuente: Quinto Día Tema: salud
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