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El subcomisario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas Raúl Linares, autor del homicidio del niño de 11 años de edad Alejandro Buroz, permanecerá detenido en la sede de la Comisaría Simón Rodríguez hasta que se resuelva la apelación del Ministerio Público contra la libertad bajo fianza concedida al imputado.
Inmediatamente después de la tragedia, ocurrida la noche del domingo 11 de mayo en las residencias Mirávila de la urbanización Miranda, Linares se puso a la orden de la División contra Homicidios del Cicpc.
El caso fue remitido al fiscal Lino Ávila, quien precalificó el delito como homicidio intencional y solicitó la detención judicial preventiva del funcionario policial. Ávila alegó la gravedad del delito, el cual acarrea una pena entre 12 y 18 años de cárcel; el riesgo de obstaculización de la investigación, en vista de que el imputado es funcionario del Cicpc; así como el peligro de fuga, pues trascendió que el imputado ha puesto en venta el apartamento de su propiedad.
Sin embargo, la jueza 40 de Control, Soraya Martínez, determinó que se trataba de un homicidio culposo y acordó la libertad del imputado, previa presentación de dos fiadores.
El representante del Ministerio Público formalizó su oposición al fallo. Invocó el artículo 374 del Código Orgánico Procesal Penal, cuya aplicación deja en suspenso la ejecución de la medida cautelar.
La causa está en la Sala 5 de la Corte de Apelaciones, integrada por Jesús Orangel García, Clotilde Condado y Carmen Tellechea. La jueza Condado se inhibió de intervenir, lo cual implica una demora en la emisión del fallo.
Entre vecinos. El abogado René Buroz es el padre del niño fallecido. Carlos Poleo, representante legal de la familia, explicó lo ocurrido.
En las residencias Mirávila hay cuatro apartamentos identificados con las letras A, B, C y D. En el A vive Gabriela Morales, ex esposa de Buroz, y los tres hijos de la pareja. En el D vive Linares y su esposa Telma Fernández (quien es defensora pública). Sólo el A y el D tienen acceso a la terraza ubicada en la parte superior. En cada uno de esos dos apartamentos hay una escalera, por la cual las dos familias pueden ascender a dicho lugar.
El imputado dijo que subió a la terraza después de que su esposa oyó ruidos. Al llegar arriba, prendió una luz. Sin embargo, sólo distinguió 'unos bultos', a los cuales disparó.
Eran Alejandro, su hermano de 15 años de edad y otros dos niños. Estaban jugando, uno de los disparos impactó a Alejandro en la cabeza. El abogado Poleo indicó que entre el tirador y la víctima había una distancia de 15 metros.
Linares habría dicho que en la semana habían ocurrido dos robos en las residencias Mirávila. Poleo aseguró que eso no había demostrado ante el tribunal de control.
El homicida descendió de la terraza y en una de las escaleras se encontró a uno de los dos niños. El subcomisario apuntó al niño, según habría admitido el imputado con la excusa de estar nervioso.
'Llama la atención que el imputado no se haya ocupado de verificar a quién había herido ni de prestarle ayuda. No, él dijo haber llamado a un amigo policía y a funcionarios de seguridad de la urbanización Miranda, empeñado en que se trataba de un asalto a su residencia', apuntó Poleo. REGRESAR |
| Fecha publicada: 16/05/2008 Fuente: El Nacional Tema: leyes
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