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Casi ocho años a bordo del 'poderoso helicóptero de Traffic Center' le han concedido al periodista Alejandro Cañizales una visión muy amplia del tráfico de Caracas. La perspectiva que obtiene al estar diariamente a 3.500 pies de altura, le permite asegurar que el congestionamiento de la ciudad no se resuelve de un día para otro, pues se trata de un problema complejo que requiere de educación vial para los ciudadanos y de mucha voluntad política.
-¿A su juicio, cuáles son los factores que inciden actualmente en el congestionamiento de la ciudad?
-Nosotros antes le atribuíamos el problema del tráfico al mal estado de las vías. Ahora eso queda en segundo nivel. Mucho de la congestión es por el parque automotor, el desconocimiento de las leyes de tránsito, la omisión de las normas por parte de quienes la conocen, falta de coordinación entre los cuerpos, la ausencia de nuevas vías que faciliten la circulación, la carencia de un sistema de transporte público seguro y confiable para la colectividad. Esto es un tema complejo, la gente piensa que se puede resolver de un día para otro. Y no es así.
-¿En ese caso, cuáles serían las recomendaciones que usted daría a las autoridades?
-Primero hay que hacer un trabajo educativo para que la gente conozca la norma y la cumpla. Al mismo tiempo, la autoridad se debe entrenar más, sentarse más a trabajar, a planificar y analizar el tema del tráfico. No simplemente hacer operativos de un día para otro, muchas veces sin ninguna planificación. Con sólo la intención de mejorarlo no basta, hay que estudiarlo. En el camino de las soluciones debería crearse un Instituto Metropolitano de Tránsito, porque debe haber un ente único que coordine tránsito, bomberos, protección civil, policías para que a la hora de un accidente grave haya una coordinación especial.
-¿En su opinión, Pico y Placasirvió de algo?
-Hay que reconocer que Pico y Placa alivió mucho el tránsito tanto en Baruta como en Chacao, particularmente en la Prados del Este y en el Municipio Chacao en horas de la mañana. Pero esto tiene que ser metropolitano, dejar a un lado las competencias políticas y sentarse a hablar. Hay muy buenas ideas de parte de los municipios que aplicaron el Pico y Placa, así como de parte de los municipios que no lo quisieron aplicar y del Inttt. Por qué entonces no sentarse en una mesa a discutir y a pensar en el colectivo que es lo más importante. Aquí se trata de un problema que afecta a todos. No sólo a los que se movilizan en vehículos particulares, también a los que se mueven en Metro, en transporte público, a los peatones. Afecta a la ciudad y, por ende, a la nación.
-¿Y el plan de descongestionamiento del centro?
-Eso ha funcionado muy bien, también. Y allí lo que se ha hecho es hacer cumplir la norma. Se ha amonestado a quienes paran mal en la calle, se ha persuadido a los conductores de transporte público a hacer sus paradas donde es. Lo único que no ha quedado muy bien coordinado es el tema de los motorizados. Sin embargo, se ha hecho un esfuerzo. Ahora bien, si en otras localidades ha funcionado Pico y Placa y en el Centro el plan de descongestionamiento, entonces por qué las autoridades no se sientan a dialogar sobre ese tema y buscan soluciones en conjunto.
-¿Cree que existen tendencias en el tráfico de Caracas o es una ciudad impredecible?
-Hay de un poco de los dos. Los días de quincena, e incluso previos, el tránsito se comporta de manera atípica, porque la gente está más apurada. Ese día quieren llegar más rápido, hay más nerviosismo, hay mayor cantidad de choques simples y más accidentados. Los días posteriores a un lunes bancario, igual. Ese lunes la gente deja de hacer diligencias y al día siguiente se vuelca a las calles. Cuando hay tensión política o se producen fuertes aguaceros, una buena parte de los conductores se recoge. Luego pasa, y el tránsito se pone como loco porque la gente sale. Eso es una ley.
-Y que puedes decir del conductor caraqueño. ¿Cómo lo describes?
-En Caracas manejamos de una manera tan particular que tú reconoces a un caraqueño donde quiera que vaya si toma un vehículo. Una buena parte desconoce las normas, otra la omite por el mismo caos ve- hicular. Pero es definitivamente un conductor que maneja con el apuro propio de Caracas. Con el desasosiego y el estrés que nos causa la gran cantidad de carros que hay en la ciudad. De allí que la gente no cede el paso ni a los ancianos ni a las personas con discapacidad ni a los niños. Eso pasa en Caracas y hay que decirlo: Vivimos en una ciudad de los carros y no de los humanos. Eso significa que los valores se han perdido. REGRESAR |
| Fecha publicada: 18/05/2008 Fuente: El Universal Tema: transporte
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