Después de la muerte del menor de sus tres hijos, Elizabeth Rubio dijo que ya no cree en nada. 'Siempre veía en televisión lo que ocurre, pero nunca pensé que iba a pasar por esto. Lo que pido es que se haga justicia', expresó en la morgue, cuando esperaba que le entregaran el cuerpo de Oskel Rubio Romero.
El joven, de 22 años de edad, era el mecánico de las motos que escoltan la caravana del presidente Hugo Chávez. Tenía 3 años trabajando en la Casa Militar. Era bachiller y estaba preinscrito en la Universidad Santa María para estudiar Derecho. Era casado y deja una niña de 4 años de edad.
Rubio, quien trabaja en el Regimiento Guardia de Honor, dijo que con muchos sacrificios su hijo adquirió hace casi dos meses el auto Fiesta Power negro, NAP-50P, que conducía y con el cual salió de su casa, en Los Frailes de Catia, con un amigo que es enfermero, para comprar perros calientes.
En la calle Colombia de Catia, los jóvenes fueron interceptados por unos delincuentes que intentaron despojarlos del carro. Rubio Romero fue impactado por un disparo en el cuello y su acompañante también fue herido. Cuando llegó una comisión de la Policía Metropolitana el enfermero estaba inconsciente y los uniformados pensaron que estaba muerto.
'Dejen que se muera'. La señora Rubio indicó que los policías encontraron a los dos heridos a la 1:30 am del domingo, pero no fue sino dos horas después cuando los ingresaron al Hospital Periférico de Catia, según el relato de una testigo que tiene un familiar recluido allí.
Rubio Romero llegó hablando al centro asistencial, pedía que llamaran a su familia pero los policías dijeron 'dejen que se muera este delincuente'.
La madre dijo que no dejaron que los médicos lo atendieran 'y murió desangrado'.
La señora Rubio identificó a uno de los efectivos de la PM, que llevó a su hijo al hospital, como el sargento José Totessaut, chapa 2684, y una cabo de apellido Villamizar. Esta funcionaria se habría encargado de sacar a la testigo del servicio de emergencia porque discutió con los uniformados, que no permitían que atendieran al herido, quien fue despojado de una cadena de oro, un celular con la firma de Omar Vizquel y el reloj.
'Nadie lo atendió porque el policía no lo permitió y decían que era un malandro que se había robado el carro', agregó la madre de la víctima, que no se explica el trato que recibió su hijo, pues llevaba el carnet de trabajo y tenía una póliza de seguro con la cual podía ingresar a una clínica.
El herido está custodiado y junto con la testigo suministrará la versión de los hechos en la Fiscalía y el tribunal de control al cual le corresponda el expediente. 'Pido justicia.
Mi hijo no tenía porque morir como un delincuente. Ellos (los policías) no persiguen a los delincuentes. Pido a mi jefe, el Presidente, que me ayude'.
65 homicidios. Sesenta y cinco homicidios se registraron entre viernes y lunes en el área metropolitana de Caracas. De viernes a sábado hubo 15, 28 de sábado a domingo, y 22 de domingo a lunes.
Simón Guzmán, de 21 años de edad, ayudante de albañilería, fue asesinado de un disparo al quedarse dormido en un velorio, en el barrio Sabaneta, en Caucagüita. Un amigo le pidió que lo acompañara porque había muerto el padre de otro amigo. Dejó una niña de 11 meses de nacida. En el suceso, otra persona resultó herida.
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