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Los precios del petróleo no dejan de subir, y sin embargo no afectan el desarrollo de la economía mundial. El crecimiento de la demanda de petróleo es inferior al crecimiento de la oferta, y 'sobran' aproximadamente 3MM de barriles diarios. Y sin embargo se proyecta un precio de $200. ¿Estamos ante una burbuja como la de los precios de las viviendas o la de las acciones tecnológicas? Lo primero es definir qué es una burbuja. Como el nombre sugiere, se trata de una metáfora de las pompas de jabón, en el sentido de que los precios de un producto o sector económico crecen más allá de lo que se considera explicado por las características reales de su oferta y su demanda, hasta que hay un reventón y los precios bajan violentamente.
Son fenómenos ligados a la teoría de las expectativas, o sea que tienen mas que ver con la psicología colectiva que con la microeconomía. En efecto, se habla de que hay tres sustentos para este fenómeno que estamos observando actualmente. La debilidad del dólar, la inestabilidad política y la especulación del mercado.
En cuanto a lo primero, el dólar ha caído en valor un 30% desde 2002, cuando el precio aproximado del barril era de $25, o sea que si el aumento sólo dependiera del valor de la moneda, ahora tendríamos el precio nominal del barril entre 32$ y 33$. En cuanto a inestabilidad política, desde luego que la ha habido, pero desde hace tiempo no hay nada que haya afectado seriamente la oferta de crudo. En cuanto a la especulación, se puede observar que la demanda global de petróleo ha aumentado en menos de 10% desde 2003 a la actualidad, y sin embargo el número de contratos financieros de futuros de petróleo ha crecido mas de 350% en el mismo período.
Visto todo lo anterior, pareciera que estamos ante la definición misma de una burbuja, o sea que el nivel de los precios guarda cada vez menos relación con las realidades del mercado; es decir que la demanda no va a crecer mas que la oferta, ni se avecina una situación que vaya a reducir drásticamente la oferta. Nada de esto sucede. De hecho sólo en los países subdesarrollados crece la demanda de manera relativamente vigorosa, pero esta situación es compensada por el débil crecimiento de los grandes mercados desarrollados.
Todo lo anterior apuntaría a la necesidad que los mercados financieros tendrían de apostar colectivamente a un futuro en el que, como pronostica Goldman Sachs, el barril llegará a $200. REGRESAR |
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