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El plan de Petróleos de Venezuela de absorber el 60% de las empresas privadas suplidoras de bienes y servicios, o sector conexo como se le mencionaba en el pasado, pareciera que será receptivo para la mayoría de los empresarios, aunque se desconoce como será la reacción de las grandes, que aún se mantienen, con un mínimo de oferta al Gobierno y trabajando principalmente en negocios en el exterior.
Las cuatro grandes cámaras ya no tienen con el gobierno del presidente Chávez, la misma preponderancia que tuvieron en anteriores gobiernos, en los que era cada una, en sus especialidades, la contraparte no oficial del sector privado.
El cambio comenzó cuando Rafael Hernández Raffalli, presidente de la Cámara Petrolera de Venezuela, aceptó un sillón en el directorio de Petróleos de Venezuela, justificado en aquellos momentos que la CTV tenía dos posiciones, un director principal y un alterno, durante el mando de Alí Rodríguez Araque, después de pasar el dolor de cabeza del paro petrolero.
La Cámara Petrolera se proyectó con mucha serenidad en defensor de la meritocracia petrolera al asumir el cargo. Posteriormente no negaría su posición, pero se fue acercando más al Gobierno, que a fin de cuentas, con adquisiciones de bienes y servicios de unos 10.000 millones de dólares anuales, era el gran sostenedor de la economía de estas empresas, salvo una media docena, que adicionalmente atendían a los sectores eléctrico, siderúrgico y manufactura.
LAS ASOCIACIONES
Las otras como la Cámara de la Construcción, Asociación de Industriales Metalúrgicos y de la Minería y Cavecon (Cámara Venezolana de Consultores) también recibieron el impacto negativo.
Pareciera que los altos mandos de la industria petrolera castigaron a estos empresarios, porque de una u otra forma conservaron buenas relaciones con los despedidos abruptamente por Alí Rodríguez y les dieron albergue en sus empresas. En otros casos, lamentablemente, sin entrar en la nómina en funciones de asesoría.
Mientras pudieron, las empresas de los convenios operativos y las sociedades estratégicas de la Faja los mantuvieron empleados, pero la lista de Tascón llegó hasta allá. Un año antes de pasar a empresas mixtas, ya habían terminado los contratos de los mejoradores y el trabajo escaseaba, las licitaciones eran cuestionadas y no les fue muy bien.
Inelectra, una especie de portaaviones con gerentes muy agresivos, han seguido teniendo vigencia. Dos de sus gerentes más capaces, Jorge Rojas, y Antonio Vincentelli, lograron capturar dos buenas posiciones para la empresa.
Rojas, con papel minoritario, se consolidó en el primer proyecto de gas libre, en Ipergas. Vincentelli en el campo Kaki, salió triunfante en las licitaciones y en el posterior reacomodo de las empresas mixtas.
Las otras grandes como Tecnoconsult, Otepi, Petrolago, Vepica y Jantesa han ido trabajando discretamente, más para el exterior. La brasileña Odebrecht, había intentado comprar Jantesa por 82 millones de dólares, pero se esfumó la negociación.
Probablemente, la solución será asociarse al Gobierno como accionistas minoritarios, y Pdvsa tendrá socios con criterio de competencia y de bajar los costos.
Hace varios años que las cámaras de bienes y servicios no cuestionan las políticas gubernamentales, y eso ha beneficiado para que ahora los consideren unos socios confiables. REGRESAR |
| Fecha publicada: 20/05/2008 Fuente: TalCual Tema: petroleo
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