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¿Cuál objetivo se persigue con el control de cambios?, pregunta en una reciente edición el diario “El Nacional”. Ninguno, contesto y podría contestar cualquier persona conocedora a medias siquiera de los postulados de la Ciencia Económica. Desde la implantación del control de cambios, iniciándose este Gobierno, hoy día corren ya ocho años. Ningún cambio se ha operado en las relaciones o en las realidades económicas del país. El horizonte de 1999 es el mismo de hoy.
Concediéndole la ventaja en la discusión a quien dijera albergar dudas sobre nuestras reservas, admitiríamos que un control de cambios no se instituye para transformar las realidades económicas de un país, siendo como son más limitados sus propósitos. Es cierta tal objeción contra nuestras críticas. Pero que ni siquiera en el campo de comercio exterior o de las relaciones internacionales en nuestra economía el control de cambio, en casi diez años, ha alcanzado a superar ningún obstáculo o a corregir alguna deficiencia. La fuga de divisas sigue siendo hoy tan alta y sorprendente como en 1999 al iniciarse la larga gestión de Chávez.
La fuga de divisas es, en efecto, tan copiosa hoy como era diez años atrás. Pese a la estabilización del tipo de cambio del bolívar y el mantenimiento relativo del poder de compra internacional de nuestra moneda que serían factores favorables a la moderación de la fuga de divisas, ésta ha disminuido ni en lo absoluto de las cifras numerales ni en lo relativo de las proporciones. El bolívar no es moneda, desde hace tiempo, en la cual pueda tener confianza nadie, como no inspiran confianza el peso colombiano o el sol de Perú. Es un problema clarísimo, si la tasa de inflación sigue siendo la segunda más alta de todo el planeta, a nadie que transfiera sus ahorros a las monedas de países más estables en lo económico, a nadie habría que reprocharle su decisión de acogerse, en cuanto a sus ahorros a una moneda más estables.
El gobierno militar viene tratando de resolver el problema de los desequilibrios que se traducen en la copiosa fuga de divisas que el país viene padeciendo desde hace más de medio siglo, por la vía de la represión. Creen los jerarcas del gobierno militar que nos rige, en una sola virtud, la represión, el ejercicio tajante de la autoridad que radica en el machete. Las realidades económicas son siempre más complejas que la espada desnuda. Venezuela no ha resuelto ni podrá resolver jamás el problema de la fuga de divisas. Para resolverlo tendría que hacer cosas imposibles, como dejar de exportar petróleo, cortar relaciones con Estados, lo cual implicaría algo que está más allá de lo racional, un verdadero cambio de civilización. Mientras seamos un emirato petrolero, así amenacemos con la pena de muerte a quienes envíen dólares al exterior, la fuga de divisas se reirá jacarandosa de los ministros de Hacienda sean éstos civiles o militares. REGRESAR |
| Fecha publicada: 21/05/2008 Fuente: 2001 Tema: economia Tags: El Dólar y Cadivi
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