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| Confrontado con escasez de alimentos, materiales para la construcción y otros productos básicos, el Presidente Hugo Chávez está intensificando el control del Estado sobre la economía venezolana a través de una nueva ola de adquisiciones de empresas de la iniciativa privada y la creación de empresas conjuntas, controladas por el gobierno, con aliados como Cuba e Irán. Estas acciones se dan apenas unos cuantos meses después que el electorado venezolano rechazara un referendo, enfocado a darle al presidente amplios poderes constitucionales sobre la economía y las instituciones públicas, dando pie a nuevas acusaciones en el sentido de que Chávez está más interesado en consolidar el poder que en solucionar los problemas de Venezuela. Y si bien él ha argumentado que se necesita una acción decisiva en contra del sector privado a fin de corregir injusticias sociales y combatir la creciente inflación, sus detractores dicen que sus acciones, más bien, están complicando esos problemas. Una medida significativa de lo anterior es la inversión extranjera, misma que ha alcanzado niveles históricos en varios otros países de América Latina, pero ha caído en Venezuela. A medida que intereses del extranjero reaccionaron a los cambios de inspiración socialista aplicados por Chávez, incluidas nacionalizaciones efectuadas el año pasado de grandes empresas de generación de electricidad, telefonía y petroleras, la inversión foránea descendió a tan solo 500 millones de dólares en 2007. En contraste, Perú, con una población comparable a los 27 millones de Venezuela, recibió 5 mil 400 millones de dólares en inversiones del extranjero el año pasado. De cualquier forma, Chávez sigue avanzando vigorosamente con nacionalizaciones de empresas, tanto grandes como pequeñas. Entre ellas están SIDOR, gran acerera, controlada en Argentina, empresas cementeras de inversionistas mexicanos, suizos y franceses; más de 30 plantaciones de caña de azúcar; una empresa de productos lácteos de gran tamaño; así como una extensa propiedad ganadera en las planicies del sur. Nacionalizaciones Chávez ha evitado las confiscaciones directas de empresas particulares, ofreciendo compensaciones, pero las condiciones de estos tratos se están volviendo cada vez más contenciosas, al tiempo que el Presidente amenaza con detener los pagos. En el caso de SIDOR, la empresa había pedido hasta 4 mil millones de dólares en compensaciones; Chávez le está dando 800 millones de dólares. 'Una facción dentro del chavismo, que piensa que la escasez (de productos) es el resultado de una conspiración de empresas de la iniciativa privada está ejerciendo su influencia', comentó Pavel Gómez, economista por ODH, empresa de consultoría financiera en esta capital. 'A final de cuentas, las nacionalizaciones conllevan el riesgo de volver a la economía incluso más dependiente de las exportaciones petroleras de lo que, de por sí, ya es'. La participación del Estado en la economía está creciendo a medida que el intenso crecimiento del pasado reciente se ha desacelerado un poco, aun al tiempo que los precios del crudo en todo el mundo han aumentado hasta niveles históricos. Economistas de la iniciativa privada anticipan un crecimiento de 6% en la economía para este año, comparado con 8.4% registrado en 2007. Con todo, Chávez le está apostando a que puede cerrar esa brecha, particularmente con respecto a la inversión extranjera, a través de nuevas empresas conjuntas con aliados entre los que se cuenta a Cuba e Irán. REGRESAR |
| Fecha publicada: 21/05/2008 Fuente: Reporte Tema: gobierno
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