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Desde febrero de 2003 la administración de Hugo Chávez ha utilizado el control de precios como principal arma para contener la inflación, no obstante, las estadísticas del Banco Central indican que la eficacia de la medida es prácticamente nula, de hecho, en los primeros cuatro meses de este año los productos no regulados acumulan un salto promedio en todo el país de 9% y los sometidos al control de 8,7%, es decir, una mínima diferencia de tres décimas.
Incluso, al observar el resultado por ciudades aflora que en Maturín y Maracaibo los bienes controlados acumulan un incremento de precio que supera al de los sometidos al libre juego de la oferta y la demanda.
La historia reciente indica que el control generó una fuerte escasez de productos básicos, una vez que los empresarios, obligados a vender a precios que no permitían cubrir los costos de producción o reportaban ganancias muy bajas, optaron por disminuir la oferta o migrar hacia áreas no reguladas.
Presionado por los anaqueles vacíos el Gobierno no ha tenido otro camino que permitir ajustes importantes en los productos controlados, reconociendo parte de la inflación represada.
Nueva estrategia
Frente a la pérdida de efectividad del control de precios el gabinete económico ha tomado otras medidas para tratar de desinflar el globo de la inflación, que en el caso de Caracas, el único dato que puede compararse con períodos anteriores, suma un avance de 9,9% en los primeros cuatro meses versus 4,1% en el mismo lapso de 2007.
Bajo la premisa de que menos bolívares intentando comprar pocos productos es la principal causa del alza de precios, el Banco Central y el Ministerio de Finanzas frenan la expansión de los bolívares en circulación.
Hasta ahora la receta ha consistido en venta masiva de bonos en dólares, mayor entrega de divisas en Cadivi y aumento de la porción de los depósitos que no pueden prestarse y el impacto es notable; la liquidez no ha crecido en el año y el 16 de mayo se ubicó 1,2% por debajo del cierre de 2007. A la par han aumentado las tasas de interés para los préstamos al consumo.
Analistas consideran que cuellos de botella por el control de cambio, el impacto del impuesto a las transacciones financieras, expectativas de mayores aumentos de precios controlados y baja inversión, explican que las medidas monetarias no hayan tenido mayor efecto.
Ajustes en regulación
Las distorsiones generadas por el control se traducen en restricciones para el sector industrial, y fallas en el abastecimiento de rubros básicos como pastas, carne o leche.
Los procesadores de pastas deben afrontar un precio regulado de BsF 2,75 por kilo vigente desde octubre de 2007, que sólo alcanza para cubrir el valor de la materia prima (trigo importado). En este caso, el rezago está cercano al 38%, pues producir un kilo de pastas alimenticias cuesta BsF 3,70.
La distorsión se acumula mientras los cambios de autoridades del Ejecutivo retrasa las reuniones con el sector privado para revisar las estructuras de costos.
En cuanto a la leche, el último ajuste de precios se produjo en enero de este año, cuando el Gobierno autorizó un aumento promedio de 36,7% en el valor de todas las presentaciones tanto en polvo como de leche líquida.
No obstante, la industria láctea ha manifestado que el precio de BsF 1,80 por litro de leche fresca, más incentivos, no se puede costear cuando el precio final es BsF 2,40 por litro.
En el caso de la carne, hace 15 meses se reguló en BsF 3,99 por kilo de ganado en pie y BsF 11,72 por kilo de producto final, pero los frigoríficos han manifestado públicamente que la distorsión entre el valor del mercado y la regulación es de 40%. Los comercios pagan hasta BsF 11,80 por el kilo de carne en canal, que está regulado en BsF 7,98.
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| Fecha publicada: 25/05/2008 Fuente: El Universal Tema: economia
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