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'Es imposible creerlo. Mira cómo está el baño, y eso que se limpia', dijo la muchacha mientras salía del sanitario de damas moviendo la cabeza en gesto de desesperanzada. Una mancha marrón cubría la pared de uno de los inodoros. La imagen de dejadez se observó durante el recorrido por el hospital infantil JM de los Ríos el viernes pasado.
Dispensadores de basura sin tapa, desperdicios en el piso, ductos de aire acondicionado cubiertos de moho, escombros y lugares inutilizados por remodelaciones con más tiempo que el proyectado son el sino de este centro hospitalario, concebido como escuela para enfermeras pero que poco a poco ha sido modificado.
En 1997, los ingenieros Luis Lara Estrella y Rodrigo Mijares, de la Unidad de Gestión de Tecnología en Salud de la Universidad Simón Bolívar, alertaron sobre esa situación en un papel de trabajo publicado en el Journal of Clinical Engineering.
En un documento de 2006, en el que se recuerda ese informe, se señala que la capacidad del hospital era de 420 camas, pero sólo se empleaban 140.
Actualmente sólo se ocupan 250 camas; es decir, 40% de la capacidad no es inutilizado.
Igual ocurre con los 10 pabellones, de los cuales En total sólo funciona un máximo de 4. Son frecuentes los cortes de energía y debido a ello las fallas en el funcionamiento del aire acondicionado. 'Cada vez que hacemos un estudio de esto, lo que encontramos es que la situación está cada vez más caótica', señaló Lara Estrella.
Para hacer el recorrido se necesitó la mayor de las cautelas.
Ninguna de las personas que lo facilitó quiso que su nombre fuera mencionado.
Polvo y sucio.
En exterior del hospital están las calderas, rodeadas de escombros y basura. Es parte de la remodelación que realizan. Se encuentran al lado de los compresores de aire medicinales, que son los que extraen la corriente para enviarla a los quirófanos.
Es posible ver, al asomarse a algunas de las ventanas, el polvillo que viene de abajo.
Hace mes y medio se requirió el auxilio de los Bomberos metropolitanos para desmontar uno de los ductos que se estaba cayendo. No existe entretecho en el piso 6 del edificio principal, donde están los consultorios de neumonología. Nada recomendable para los niños que sufren de enfermedades pulmonares.
No hay mangueras ni detectores de incendios. Los vidrios rotos de algunos cuartos permiten que cuando llueve se filtre el agua. El área de emergencia está en remodelación desde noviembre pasado y se suponía que debía estar lista en junio próximo, pero apenas está en obra limpia.
Se ha desoído a las madres que acompañan a sus hijos.
No hay camas para ellas -sólo catres en el piso- y algunas veces pasan meses acompañando a sus criaturas durante la convalecencia.
Pero Lara Estrella lo tiene claro al presentar una propuesta muy específica: 'La hacíamos en 1997 y la volvemos a hacer ahora. Es necesario que en todos los hospitales haya un departamento de ingeniería e infraestructura, con ingenieros calificados que diagnostiquen y resuelvan los problemas de manera integral, y no por partes, como hacen ahora.
En tres o cuatro meses el cambio, la mejora, sería notable. Lo que ocurre en este centro asistencial es que no se hace mantenimiento. Y si tienes dinero, ¿para qué conservar? En el mantenimiento no hay comisiones'. REGRESAR |
| Fecha publicada: 27/05/2008 Fuente: El Nacional Tema: salud
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