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Casi todas las revistas inmobiliarias invitan a invertir en las múltiples opciones de edificios nuevos, que se ofertan en el municipio El Hatillo. Sin embargo, el crecimiento inminente en la jurisdicción mantiene preocupados los residentes, debido al impacto que pueda tener en los servicios públicos y en su calidad de vida.
De acuerdo a las estadísticas de la Alcaldía, en la próxima década se mudarán al menos 48 mil personas; es decir, casi la mitad de los 100 mil habitantes que ocupan hoy la jurisdicción.
Para el alcalde Alfredo Catalán no hay misterios en el otorgamiento de los permisos de construcción durante su gestión y por el contrario, recuerda con frecuencia que heredó 30 mil nuevos habitantes gracias a autorizaciones otorgadas por administraciones anteriores.
'Quienes deseen ver la permisología pueden hacer la solicitud en la oficina del Plan de Desarrollo Urbano Local (PDUL), en control urbano o visitar la página www.pdulenlinea.com, para verificar la transparencia de los procedimientos', repite insistente Catalán.
El mandatario municipal reconoce el otorgamiento de 4 permisos para urbanizaciones y comercios en El Encantado, Marhuanta, Las Juntas y Aurora Hatillana. Los conjuntos suman un total de 2.452.088 metros cuadrados de área e implicarán 22 mil nuevos habitantes.
El resto de los urbanismos en ejecución o proyecto, según Catalán, se permisaron durante otros períodos. Sin embargo, Flora Aranguren, alcaldesa de El Hatillo entre 1996 y 2000, cuestiona los señalamientos del actual jefe municipal.
'El Hatillo está creciendo con una desproporción enorme. Se hacen moles de edificios que no cumplen con la altura establecida y en sitios donde no habrá vialidad. Aclaro que no permisé nada por el sector La Fronda, ni El Encantado que será de lo más enorme hecho al sureste, pues entiendo que sólo eso tendrá 50 mil personas. He visto por lo menos 15 conjuntos que no autoricé. Ojalá que cuando me acusen de promover este desastre se muestren las pruebas', aclaró la ex alcaldesa.
Según Aranguren, durante su gestión se amplió la subida de Los Naranjos y se colocaron nuevas tomas de electricidad y tuberías de agua, para contrarrestar la construcción de Lomas del Sol, un conjunto residencial que incluye escuela y clínica y que implicará 7 mil habitantes más en las cercanías de Plaza Las Américas.
Juan Eduardo Campbell, director de cooperación técnica del Ayuntamiento, estableció una diferencia entre lo permisado antes y lo de ahora.
'El crecimiento tendrá orden. Se aplica la gestión comunitaria y los promotores inmobiliarios tienen compromisos adquiridos para construir vialidad, servicios, acueductos como el Sur 2C. La gente tendrá calidad de vida porque contará con herramientas con la carretera Norte-Sur que desviará gran parte del tránsito. Las cosas se han hecho en forma concertada y quien quiera puede ver ', explicó.
Otros números
La cifra de casi 50 mil nuevos vecinos sorprendió a Zulma Bolívar, miembro del Instituto de Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Según los cálculos de la especialista (hechos de acuerdo a la ordenanza que regula las construcciones y la densidad en el sureste) se deberían levantar 8 mil nuevas viviendas y llegar un total aproximado de 36 mil nuevos vecinos para el municipio.
'En El Hatillo hay muchas zonas de reglamentación especial de conservación ambiental (RECA) que admiten una cantidad máxima de 10 habitantes por hectáreas. Sin embargo, es probable que el municipio haya hecho cambios que desconozco y por eso el número es otro', aclaró la urbanista.
En todo caso, la llegada de decenas de miles de nuevos residentes en el futuro próximo genera dudas sobre las condiciones de la vialidad, el aseo y el agua, un problema que afecta un porcentaje de los hatillanos.
Para Bolívar, hay detalles de los convenios con los promotores que deben ser compromisos definitivos. 'Hidrocapital dice que tiene presión y volumen de agua para 20 años, pero no tiene los recursos para la infraestructura, entonces quedamos iguales. Si los promotores garantizan el agua y hace acuerdos con las empresas del servicio hay mayor tranquilidad para quienes compran y los que ya residen', concluyó .
A María Isabel Peña, también del Instituto de Urbanismo de la UCV, le preocupa la falta de un plan integral de ciudad que tenga una visión total.
'Los que se muden para esos nuevos lugares terminarán circulando por el sistema vial ya existente y no se ven claras las respuestas de cómo se aliviará el tráfico en el bulevar de El Cafetal, en Macaracuay, o si los viaductos serán suficientes o la capacidad que necesitarán las recolectoras de desechos o si habrá nuevo equipamiento urbano. Las alcaldías deben exigir que los constructores cumplan con sus acuerdos de gestión comunitaria', sugirió Peña.
Sólo el paso del tiempo y la concreción de obras de infraestructura despejarán temores sobre el impacto en servicios y cambios de El Hatillo. REGRESAR |
| Fecha publicada: 29/05/2008 Fuente: El Universal Tema: bienes
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