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A Mary las telenovelas se le meten en su vida, de un modo que, cuando ella lo explica, se nos ocurre mandar al carajo los argumentos sesudos con los cuales los intelectuales que se oyen a sí mismos en VTV, suelen despachar el asunto de la 'manipulación mediática'.
Tres veces a la semana, a las 7 am en punto, Mary toca la puerta de mi vecina para poner orden en el apartamento de una familia de cuatro adultos que estudian o trabajan. Su proeza desde luego no es diferente a la de otros venezolanos desempleados que se rebuscan en la calle. Pero esta madre soltera, que frisa los 40, reside en Cartanal, y para llegar a Caracas debe levantarse a las 4 am. Inscrita en un programa social que lleva meses sin pagarle, Mary sale a ganarse el dinero para sobrevivir físicamente. Para nutrir sus ilusiones -no lo dice así pero lo sugiere- se guinda literalmente de las historias de lagrimones donde dos seres superan todas las dificultades hasta que vencen a los siniestros personajes y se dejan caer en brazos del amor.
Hace un año exactamente Mary lamentó el cierre de RCTV, no por eso de la libertad de expresión o, como lo dijo entonces Hugo Chávez, porque se trataba de un medio golpista. Ella sencillamente compartía los desatinos de Mi Prima Ciela, pero el lunes 28 a la hora en que Mónica Spears soltaba sus lágrimas, estaba instalada la señal de TVes, la misma que se pretendió vender como una televisión de servicio público y sirve ahora en las universidades como ejemplo de 'lo que no se debe hacer en TV'.
El domingo pasado, Lil Rodríguez confesó a Últimas Noticias que apenas supo días antes que sería nombrada presidenta de ese medio. Lo dijo con la misma irresponsabilidad con la que otros funcionarios de la revolución han revelado sus ineptitudes para cumplir con sus tareas, sin que ningún diputado o contralor les pida cuenta. Como hizo Bernal al confesar que el problema de la basura en Caracas no fue prioridad por algunos años, porque su interés era la revolución, o como hizo hace poco el ex ministro Izarra al prometer el video de la incursión colombiana en territorio venezolano y que nunca exhibió, porque se trataba de una gran mentira.
Es bajo ese signo de la irresponsabilidad como Lil Rodríguez se hizo cargo de un canal que debería verse en todo el país, puesto que se robaron la señal libre de RCTV, además de los equipos de transmisión -avalado por la complicidad del TSJ- y aun así el rating demuestra que nadie se pasea por su programación improvisada, con refritos cubanos y reanimado económicamente con respiración boca a boca por cuñas de Pdvsa. En fin, un fracaso, como empresa y como medio. Ni siquiera sirve para que su mismo inventor le envíe un saludo y al contrario haya confesado públicamente que es 'un pésimo canal'.
Por eso es que la historia de RCTV no ha terminado.
Como en los culebrones en los que Mary consuela los golpes de su angustiada vida, el canal pionero de la televisión venezolana sigue sorteando obstáculos legales e ineptitudes como esa burda imitación de televisión que es TVes, hasta que en el episodio final que todos esperamos, los villanos de esta gran tragedia nacional terminen en la cárcel. REGRESAR |
| Fecha publicada: 29/05/2008 Fuente: TalCual Tema: medios
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