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Las reacciones sobre los cambios señalados en los veintidós decretos promulgados el pasado martes 27 de mayo en la Gaceta Oficial 38.939, y que afectan a igual número de fundaciones culturales nacionales, no se hicieron esperar.
Cuatro ex gerentes otrora vinculados con algunos de estos organismos -Josefina Punceles de Benedetti, Carlos Silva, Oscar Sambrano Urdaneta y Rafael Arráiz Lucca- coincidieron en que no se entiende la manera como se va a garantizar 'la participación protagónica y la corresponsabilidad activa del pueblo en la formulación, ejecución y control de su gestión orientada a la construcción de una sociedad socialista'; tal como reza el segundo parágrafo de los artículos número dos en cada uno de los decretos.
De modo particular, la compositora Josefina de Benedetti, ex presidenta de la Fundación Orquesta Filarmónica Nacional (OFN), ahora Compañía Nacional de Música, asegura que el hecho de que se le cambie el nombre desvirtúa la razón de ser de la orquesta.
'Para mí la OFN desaparece. Si le pones Compañía Nacional de Música, pues no tienen nada ni de compañía ni de nacional ni de música, porque no tiene nada que ver con la orquesta ni con ningún tipo de agrupación musical, ni siquiera un coro', dijo, e interpretó que con estas medidas 'lo que quieren es hacer lo primero que le pase a Farruco (el ministro Francisco Sesto) por la cabeza'.
Sobre la participación de la gente en lo que se refiere a la 'participación protagónica y la corresponsabilidad activa del pueblo' defendió su gestión, durante la cual se hicieron 'cantidad de conciertos y programas gratuitos, dirigidos a niños a los que podían ir o no sus padres. Siempre hubo participación popular, pero no sé cómo van a lograr ahora la participación del pueblo en la dirección de esa fundación'.
Socialismo decretado
Para Carlos Silva, ex presidente de la Fundación Casa del Artista, 'lo de sociedad socialista es puro bla, bla, porque hay mucha desigualdad. Los artistas profesionales están desasistidos, y tal vez se quiera lograr el socialismo a punta de decretos, pero una sociedad así no se logra con carencias, inseguridad social, violencia'.
También recordó que cuando estuvo al frente de esa institución, 'se llevó a cabo una excelente labor de corte social, en la cual se les pagaron medicinas a los artistas, se pagaron entierros. Era un proyecto ideal que hubiera sido mayor. Pienso que el movimiento cultural debería manifestarse, dar un 'parao', que no sea una sola voz, sino todo el movimiento cultural, que se pronuncie y no que se paralice por estar recibiendo limosnas', agregó Silva.
Necesidad de especialistas
En el caso de Sambrano Urdaneta -ex presidente del Consejo Nacional de la Cultura (Conac) y de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello- no concibe cómo 'los planes de trabajo de organismos culturales puedan ser realizados por quienes no son especialistas ni se han ocupado en su vida del quehacer cultural'.
En concreto, 'disiento de esas medidas dictadas por el Ejecutivo por dos razones: no pasa de ser una medida demagógica que no resiste el análisis de ningún raciocinio. Está bien que se planifique para el pueblo, lo que no entiendo es cómo el pueblo puede planificar sus propios programas. Disiento de ese sistema por improcedente'.
La segunda razón es que 'no se puede aceptar la conversión de esas fundaciones para la ejecución del socialismo, porque en las elecciones del 2 de diciembre la gente votó por el No. Pienso que se está actuando al margen de la mayoría del pueblo venezolano. Al mismo tiempo, uno tiene que pensar que eso podría dar lugar a un recurso de amparo, un reclamo por la vía judicial, porque las cosas no pueden hacerse a la brava'.
En contra de la Constitución
Finamente, el escritor e intelectual Rafael Arráiz Lucca, ex presidente de Monte Ávila Editores y ex director general del Conac, apuntó directamente al aspecto formal y legal de lo que los decretos plantean en los referidos parágrafos de los segundos artículos.
Al respecto, señala que la Constitución de 1999 'contempla la construcción de una sociedad democrática, no la socialista. Y no podría hacerse porque el socialismo es una de las tendencias políticas; y difícilmente se podría construir una sociedad que la Constitución no contempla. De modo que hay una contradicción entre lo que proclama el texto constitucional con lo que ahora se pretende hacer'. REGRESAR |
| Fecha publicada: 30/05/2008 Fuente: El Universal Tema: cultura
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