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'En América Latina y el Caribe (ALC), el alza del precio de los alimentos ha afectado tanto a los países exportadores como importadores netos. La inflación en alimentos fue mayor que la tasa de inflación general en la mayoría de los países, y en siete de ellos alcanzó dos dígitos en 2007. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el alza de precios de los alimentos aumentará la pobreza e indigencia en más de 10 millones de personas en la región'. Esta realidad que se cierne sobre la zona está contenida en un documento procesado por el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (Sela), titulado 'El alza de los precios de los alimentos: una respuesta del Sela', que servirá de base para la Reunión Regional de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria en América Latina y el Caribe a celebrarse hoy en Caracas.
Las cifras manejadas, aunque aterradoras, no sorprenden ya en un mundo acostumbrado a titulares de prensa que registran a diario hambrunas, miseria y desnutrición. El documento señala que el incremento en los precios de los comestibles comenzó a notarse de manera sustantiva durante 2006, y que se ha agudizado en lo que va de año.
Se lee además que, como consecuencia de este fenómeno, más de 100 millones de personas a escala mundial podrían retroceder a niveles de subsistencia de un dólar por día, anulándose así los progresos registrados en términos de la reducción de la pobreza en esta última década.
Y para ensanchar las malas noticias, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, ha anunciado recientemente que los precios de los alimentos seguirán altos por varios años (hasta 2015) y que es difícil imaginar, al menos para muchos de estos productos, en particular los cereales, un retorno a los niveles registrados en el año 2004.
Aunque no nos exime de la crisis mundial alimentaria, el estudio del Sela resaltó que el hambre y la desnutrición regional no están directamente vinculadas a un problema de escasez de alimentos, pues se ha estimado que la producción de ALC supera en 30% los requisitos de la población en proteínas y calorías, toda vez que ésta es una zona exportadora neta de alimentos al punto que tiene los superávit más grandes en comercio de comestibles en comparación con todas las otras áreas en desarrollo del mundo.
Sin embargo, en ALC 52,4 millones de personas padecen hambre, lo que significa 10% de la población, que no tiene acceso adecuado a los nutrientes básicos.
Asimismo, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) sostiene que, si todos los países de la región cumplieran plenamente con la Meta de Desarrollo del Milenio de reducir a la mitad el porcentaje de hambre y de pobreza para 2015, seguirían persistiendo 41 millones de seres humanos desnutridos, 'lo que constituye una situación inaceptable en una sociedad con suficientes recursos para erradicar estos flagelos'.
ALIMENTOS INACCESIBLES
El aumento en el precio de la comida se ha vuelto más notorio desde fines del año 2006. Su incremento, tomando el índice de precios de la FAO, alcanzó 72% en febrero de 2008 con respecto a 2006. Reporta el estudio que los alimentos con mayor repunte fueron los cereales, la leche y los aceites y grasas, con alza de 126%, 101% y 133%, respectivamente.
Dentro de los cereales, se tiene que el incremento del maíz y el trigo comenzó desde fines de 2006, y el del arroz desde fines de 2007, este último subió 140% en los primeros cinco meses de 2008, de 376 dólares a 900 dólares por tonelada.
¿QUIÉN TIENE LA CULPA?
Los factores que afectan la demanda y la oferta de alimentos son múltiples y se dividen en coyunturales y estructurales. Los primeros son los que han incidido de manera determinante en los actuales momentos. Entre ellos destaca el aumento de la inversión financiera en commodities, producto de la crisis financiera global que ha colocado al dólar, a la banca y a las bolsas en minusvalía. Resalta el informe que según estadísticas del Banco de Pagos Internacionales (BPI), organismo con sede en Basilea, Suiza, que recopila los datos que proveen los bancos centrales de los países del G10 más Suiza, el monto invertido en instrumentos derivados de 'otros commodities' (petróleo y alimentos) fue de 7.053 millones de dólares a junio de 2007. En los últimos tres años, la inversión financiera en estos commodities se ha multiplicado por siete, mientras que la inversión en oro y metales se ha mantenido.
Otro elemento destacado es la devaluación del dólar americano frente a las principales monedas internacionales, lo que incrementa el precio de los productos básicos que se cotizan con esta moneda, obligando a los capitales a refugiarse en los commodities.
ENERGÍA Y ALIMENTOS
El alza en la cotización del petróleo -los factores estructurales no deberían colocarlo por encima de 80 dólares el barril- está ahora fuertemente impulsada por la crisis financiera global, que ha dado terreno a todas las materias primas, y en particular a todas las formas de energía.
El documento señala además que por ser el petróleo un insumo básico para la producción de alimentos, su cotización se ha incrementado directamente con el crecimiento de los precios de éstos, pero también ha mejorado el poder adquisitivo de los países exportadores de crudo, lo que ha incrementado la demanda de comida, al tiempo que subsidian el insumo para contrarrestar la crisis.
No obstante, el informe ha considerado el encarecimiento del petróleo como un determinante de corto plazo, pero prevé la persistencia de precios a niveles superiores a los de la última década, de hecho la cotización récord ha superado los 135 dólares por barril, mientras el cierre promedio de 2007 se situó en 72,24 dólares.
Este escenario, según el Sela, tendría un efecto permanente sobre el incremento del precio de los alimentos, pues los grandes productores de crudo poseen una capacidad muy limitada de producción, esto unido a los factores estructurales del propio negocio del crudo. REGRESAR |
| Fecha publicada: 02/06/2008 Fuente: El Mundo Tema: comida
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