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Como en una coctelera, el que transita por la carretera Petare-Guarenas encuentra de todo un poco. Cada vez que llueve, como ayer, la montaña se mueve más, avanzando amenazante hacia el pavimento.
Los trabajos de Invitrami (Instituto de Vialidad y Transporte del estado Miranda), unido a los pozos de agua y al pantano resultan en un trago fatal, difícil de digerir para los conductores que transitan por esta vía.
En San Isidro parte alta, sector El Derrumbe (kilómetro 7), desde hace tres semanas, comenzó el terraceo del cerro que desde hace mucho amenaza con desplomarse. Los vecinos del barrio lo agradecen, pese a la lentitud con la que avanzan las obras, pero los conductores exasperan.
Con una banderilla roja, uno de los trabajadores de la contratista fiscaliza el tránsito. Los dos canales se convirtieron en uno, y los carros circulan cada veinte minutos. 'Cuando las máquinas están trabajando el lapso se alarga. 'Le doy paso a los carros que suben y pasada media hora a los que bajan y así sucesivamente', explica el fiscal improvisado.
Pero no todos los conductores acatan de buen agrado las instrucciones. Rosalina Lovera, del consejo comunal Dios cuida a su pueblo, comenta que el domingo pasado dos camiones chocaron en el paso estrecho que queda despejado de la vía.
Cada vez que llueve, se refuerzan los miedos de las comunidades de Petare y Guarenas, que habitan adyacentes a las fallas de la carretera. Ayer las labores de terraceo del cerro se retrasaban mientras los obreros trasladaban arena para rellenar los baches y así minimizar los efectos de los charcos.
'Aunque las máquinas están trabajando, si llueve mucho el terreno seguirá cediendo y continúa esta amenaza eterna', se lamenta Jenny Acosta, una vecina de San Isidro.
El encargado de la rehabilitación del sector El Derrumbe de la Petare-Guarenas señala con las manos el cielo cuando se le pregunta en cuánto tiempo culminarán las obras, para luego lanzar el pronóstico optimista de que los trabajos podrían estar listos en unos seis u ocho meses. Sorteado este tramo de la carretera, cuatro kilómetros después, hay otro cerro que se está deslizando, y junto a él conviven otras amenazas: invasiones, drenajes rotos y viviendas en estado de alto riesgo.
Un reporte hidrometereológico emanado por el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh), pronostica el paso de una onda tropical que afectará a todo el territorio nacional, con nubosidad y precipitaciones, algunas con descargas eléctricas.
La tendencia, según Inameh, es que las lluvias continuarán durante las próximas 24 horas.
Y en el barrio San Isidro la gente no deja de rezar en tiempo de lluvia. REGRESAR |
| Fecha publicada: 03/06/2008 Fuente: El Universal Tema: bienes
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