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La entrega del tríptico iba precedida por una esperanza: esta información puede salvar una vida, decía Cayetano (nombre ficticio) a todo el que bajaba el vidrio del carro y recibía el volante con información sobre el alcoholismo.
En shorts y zapatos de goma, Cayetano camina por el bulevar de El Cafetal, a la altura de Santa Marta, con la estampa atlética que habla elocuentemente de su propia redención.
'Sólo por hoy no bebo', se prometió siguiendo la máxima de Alcohólicos Anónimos (AA) de mantenerse sobrios únicamente durante las 24 horas presentes. Así, fue acumulando horas y ya está por cumplir 15 años sin consumir licor.
'La terapia de un alcohólico es como la de un delincuente. Sólo se siente entendido cuando está frente a otro que ha vivido lo mismo que él. En ese momento el ego se desinfla y puedes hablar', cuenta Cayetano para explicar por qué AA logró lo que no consiguió la medicina. 'Durante 10 años estuve en tratamiento con un médico especialista en alcoholismo y no pude dejar de beber'.
En Caracas, unos cincuenta grupos, integrados por 10 o 15 personas, se reúnen todos los días a conversar de las maneras que han encontrado para controlar su enfermedad.
El próximo 10 de junio, AA cumple 73 años de fundado y la manera de celebrar durante este mes será con actividades de calle que ayuden a difundir su testimonio de cómo lograron reinsertarse en la sociedad.
Ayer se realizó la primera de estas acciones. Unos cincuenta miembros de AA se trasladaron desde la iglesia San Luis Gonzaga de Chuao hasta la sede de los Bomberos Metropolitanos de El Cafetal repartiendo volantes.
A medida que iban caminando por Caurimare o Santa Paula, los miembros anónimos recordaban que en la asociación no hay terapias médicas ni consultas psiquiátricas. En sus sedes no hay hospital ni servicios de enfermería. La recuperación sólo es posible porque las personas encuentran a la gente que lo ha logrado. REGRESAR |
| Fecha publicada: 02/06/2008 Fuente: El Universal Tema: salud
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