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Desde que arrancó el año 2008, los anaqueles de las librerías de Caracas tienen espacio de sobra. De los tres pedidos que normalmente reciben de las distribuidoras en los primeros seis meses del año, solamente se ha entregado uno. Por lo que son pocas las novedades literarias que se pueden encontrar dentro de ellas. ¿La razón? Los libreros son uno de los eslabones más perjudicados con la medida impuesta por el Ministerio del Poder Popular para las Industrias Ligeras y el Comercio de exigir un certificado de no producción a los textos importados.
'El espacio vacío se nota muchísimo. Hay una cantidad de títulos nuevos que no han llegado aún al país a pesar de que ya han sido lanzados al mercado. No solamente es la literatura, también son los textos técnicos y de especialización universitaria como Proceso de la comunicación de David Berlo, Breve historia del saber' de Vandoren y El cálculo de Leithold. Llegan son títulos que se pidieron el año pasado', explica la dueña de la librería Suma, Margarita Betancourt.
De un total de 100 libros, por ejemplo, que las distribuidoras le hacían llegar a las librerías, sólo se están entregando entre 10 y 20 ejemplares.
'Nosotros mismos importamos algunos de los libros que tenemos. Pero desde Argentina, por sólo mencionar un lugar, hemos traído 10 ejemplares del último libro de Mario Benedetti, cuando antes traíamos entre 70 y 50. En verdad, hay un vacío que ha influido en las ventas de manera grave', apunta Emilia Romero, de la librería Alejandría.
Entre los títulos que se espera y que aún no han llegado se encuentra el último de Ruiz Safón, Vuelo de Ángel; Chiquitica, de Antonio Orlando Rodríguez, ganador del Premio Alfaguara; Por amor a la música, libro de autoayuda escrito por Kike Santander. Tampoco se consiguen textos de la editorial Anagrama. Las distribuidoras han dicho que esperan surtir a las librerías de novedades y reediciones para el mes de julio. REGRESAR |
| Fecha publicada: 04/06/2008 Fuente: El Universal Tema: cultura
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