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Para el desalojo del Museo del Transporte sólo dos razones se argumentan: el uso inadecuado de los terrenos y el vencimiento del contrato. Los protagonistas tienen explicaciones totalmente contrapuestas, mientras que el ejemplar del primer biciclo, el vagón del Metro grafiteado, el ferrocarril Caracas - La Guaira a escala, los dos aviones memoriales y los 100 vehículos antiguos parecen condenados a no poder mostrar su valor histórico.
La señal del terminal. Un viernes a las 11:30 am las dos hectáreas donde se guardan las memorias de los carros que trasladaron a los presidentes Juan Vicente Gómez, Rómulo Betancourt y Raúl Leoni lucen desoladas. En la puerta sólo están tres obreros que pintan el rayado del estacionamiento, mientras que al final del terreno un grupo reducido de viajeros se prepara para abordar los autobuses.
El Museo de Transporte comienza en la reja verde de la Av. Francisco de Miranda que exhibe tanques de guerra añejos y, aunque muchos no lo sepan, se extiende hasta el Terminal Peli Express de la urbanización Santa Cecilia.
'El montón de autobuses dificultan el tránsito y allí mismo se hacen las descargas de los baños de esas unidades . Está el terminal, pero además hay una empresa de venta de inmuebles, una antena y unos cafetines y nada de eso tiene que ver con un comodato. Los usos no son los convenidos', es la posición de Jesús Cegarra, presidente del Instituto Nacional de Parques (Inparques).
Para el museo, en cambio, no hay ninguna infracción. 'Dicen lo del lucro para desacreditarnos, pero eso está dentro de lo legal. Entre todas las empresas sólo se perciben 20 millones de bolívares al mes, que no alcanza para más nada que no sea pagar los servicios y el sueldo del personal', explica Alfredo Schael, presidente del Museo del Transporte.
Su bandera está en la cláusula novena del comodato: 'se podrán celebrar contratos de concesión para la prestación de servicios públicos con el fin de obtener ingresos para el mismo'.
El dinero tampoco proviene exclusivamente del alquiler a la línea de autobuses. La telefónica Movilnet suma al pote por la antena que tiene instalada en el lugar y Fonbienes por la agencia. Sin embargo, Schael no pierde de vista el centro de su lucha: 'Defendemos un patrimonio, no un terreno'.
Detrás del asiento. Las puertas de las dos salas principales del Museo del Transporte son típicas de la época de la colonia, a pesar de que adentro hay mucho más de un período para contar.
'En la inauguración nada más había un tren con un trayecto muy corto, ahora tenemos el modelo a escala del ferrocarril, la sección de carros presidenciales, una colección de carruajes y el avión DC3' alega Sid Marrero, el curador del sitio.
El inventario es hecho en los asientos de un viejo avión de la línea aérea Viasa y en la caminata se ven los carteles de Maiquetía, Boquerón y Currucutí que anunciaban las paradas en 1883 cuando se inauguró la vía hasta La Guaira a bordo de un ferrocarril.
Los anuncios de peltre muestran el paso del tiempo, a pesar de que su enseñanza no vence como el comodato.
Para el Ministerio del Ambiente el problema es que el contrato venció el 27 de noviembre del año pasado, mientras que el museo expone que está vigente hasta 2018. La última palabra se dará cuando se reúnan ambos sectores. REGRESAR |
| Fecha publicada: 07/06/2008 Fuente: Últimas Noticias Tema: cultura
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