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No alcanzan los aviadores. Los pilotos venezolanos también han respondido a las ofertas que médicos, científicos y otros profesionales criollos han encontrado en el extranjero. Tras el fracaso de Viasa, en 1997, empezó una oleada de ellos hacia aerolíneas de Asia, el Medio Oriente y hasta de otros países latinoamericanos como Chile.
Es un fenómeno que ha golpeado a la aviación nacional. 'En la medida que una línea aérea pierde aviadores, hay que entrenar a los relevos más rápido', reconoce el presidente de la Cámara de Empresas Venezolanas de Transporte Aéreo, William Bracho, tras calcular cerca de 150 venezolanos sólo entre líneas chinas y árabes.
En el país hay alrededor de 20 escuelas de aviación, pero graduar pilotos requiere de un mínimo de 600 horas teóricas y otras más de práctica. 'Cada año egresan 15, en promedio, pero no alcanzan porque el mercado mundial ha crecido', explica el coordinador general del Centro de Instrucción Aeronáutica Pac, Raúl San José.
Los resultados de esta situación han bajado la media de la edad de los pilotos que operan aeronaves en el país, lo que quiere decir que frente a los controles hay profesionales más inexpertos, que cuentan con menos horas de vuelo. De acuerdo con Bracho, este es un problema global: 'Las aerolíneas exigen 5.000 horas de vuelo cuando antes reclutaban a profesionales con 8.000 y hasta 10.000'.
Se trata de una cadena que afecta todo el mercado, porque el mismo fenómeno ocurre con los instructores de vuelo. Las escuelas también tienen problemas para conseguir profesores adecuados, porque los sueldos de otros mercados llegan a duplicar los de estas fronteras.
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| Fecha publicada: 08/06/2008 Fuente: El Universal Tema: transporte
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