Al mundo no le importa que Nokia sea el líder indiscutible en la comercialización de teléfonos y que su serie N esté vendiendo millones de terminales, muchos menos le interesa que otros grandes como LG, Samsung, BlackBerry y recientemente la taiwanesa HTC, se apresuren a lanzar dispositivos móviles con pantalla sensible al tacto y aplicaciones avanzadas en descargas de música, fotos, etc, para contrarrestar el empuje e impulso del producto estrella del gigante de la manzana Apple, ni que Palm se esfuerce en novedosos modelos y aplicaciones: el mundo quiere un iPhone y Steve Jobs parece haberlo entendido a la perfección.
Y es que la segunda generación del iPhone, el dispositivo de Apple que nuevamente revoluciona al mundo, no necesita más periquitos para ser éxitoso, pues prácticamente lo tiene todo y, lo mejor, es que su valor estará a la mitad de su antecesor y por lejos más económico que terminales avanzados como el N95, LG Prada, HTC Touch, BlackBerry Bold o Samsung Omnia, entre otros.
Además, el nuevo iPhone no sólo estará comercial en unos pocos países del mundo, pues tal y como Steve Jobs lo anunció en la presentación del dispositivo hace un par de días, el equipo se distribuirá en más de 70 países, entre ellos Venezuela.
La meta de Apple está en colocar por lo menos unas 12 millones de unidades del terminal en el primer año y trabajar fuerte para convertirse en el líder indiscutible del mercado de los teléfonos inteligentes a nivel mundial, hoy dominado por Nokia.
Para ello, prácticamente ha blindado su dispositivo.
Y es que el iPhone no sólo estará listo para usarse en redes de tercera generación, una de las grandes fallas de su antecesor, sino que el modelo, que también tendrá una batería de mayor capacidad, viene con GPS, tiene compatibilidad con las herramientas Exchange de Windows y, además, la posibilidad de que los millones de usuarios puedan personalizar todos sus programas.
IPHONE PARA LAS MAYORÍAS
El aguerrido mercado de los teléfonos móviles ha logrado algo que en otros tiempos se creía imposible: hacer de Apple una marca para las mayorías. Y es así, pues Steve Jobs quiere que su modelo no sólo sea expandido por el mundo y vendido a un precio realmente accesible para millones de personas, sino que además, el dispositivo romperá con el mito Apple y el esfuerzo del consumidor para poseerlo.
El iPhone podría ser el segundo gran ejemplo del cambio en la forma de mirar el mundo de la familia Apple y, por supuesto, la nueva perspectiva que un Steve Jobs, el gran innovador y señor del color blanco en el estilizado mundo de la tecnología, con la excepción del iPhone, ha puesto en un mercado de masas y en el que podría ganar millones con un terminal sencillamente fantástico, aunque hoy día su primera prueba apenas alcanza el 0,5% de la participación mundial de la torta móvil, en la que se venden más de mil millones de terminales anualmente.
En Estados Unidos es donde el iPhone tiene la mayor fuerza, con cerca de 4% de participación de mercado, casi el mismo porcentaje que ha mantenido durante más de 25 años Apple con sus computadoras Mac, aunque en el segmento de los reproductores de música, el iPod abarca el 70% de participación.
Pero no todo es una maravilla, pues Apple lanzará una tienda en Internet llamada App Store, donde venderá las aplicaciones para usar con el equipo, así como música, juegos y otras cosas que inventen, es decir, seguirá ejerciendo un control, quizás más fuerte que en su modelo anterior; además, el dispositivo, que es una innovación en todos los sentidos, no tendrá mensajería multimedia y no podrá enviar mensajes del mismo estilo, tampoco podrá usarse la tradicional forma de copiar y pegar sin problemas, tal y como se hacía en su antecesor.
El iPhone tampoco permite grabar videos, no tiene comandos de voz y mucho menos radio.
Del modelo anterior, en el país existen un poco más de 30 mil dispositivos. REGRESAR |