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Para nadie es un secreto que el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, ha insistido en que es hora de 'radicalizar' el proceso. Sin embargo, para el reconocido periodista y radiodifusor Manuel Felipe Sierra, miembro del movimiento cívico-democrático 2-D, salen a la palestra interesantes interrogantes: ¿cómo se explican entonces la derogación de la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia y la nueva postura en sus relaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)?
¿Ello implica una rectificación de fondo? Ambos hechos responden al manejo calculado de una situación que tanto en lo interno como en lo externo se le ha tornado desfavorable, aseguró.
¿Cuáles son sus expectativas ante las elecciones regionales a celebrarse en noviembre?
-Creo que es muy temprano para hacer pronósticos en cuanto a las elecciones regionales. El gobierno está en una situación difícil. Ese planteamiento del socialismo del siglo XXI está de capa caída. Lo que está ocurriendo en Cuba con Raúl Castro son pasos que van a tener efecto a lo interno. El discurso internacional de Chávez se está debilitando. En el plano interno Chávez tiene que manejar una conflictividad creciente donde no tiene respuestas. Nos preguntamos qué va a dejar Chávez, sencillamente un país en ruinas.
¿Qué ocurrió con la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia?
-La llamada 'Ley Gestapo' era indigerible para la sociedad democrática. Tal como lo señaló el vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Alberto Müller Rojas: 'Esa ley es aplicable hoy y en el futuro, y en el futuro podemos estar en el otro lado de la acera'. Seguramente, la Asamblea Nacional revisará algunos de sus artículos. Sin embargo, sería ingenuo suponer que su esencia sufrirá alteraciones. No se trata de un instrumento aislado, sino que guarda relación con otras leyes, entre ellas, la Ley de Policía Nacional, y que articulan el andamiaje legal del modelo chavista.
Por supuesto, con la decisión, el oficialismo logra suavizar de alguna manera un cuadro de crispación política de cara a las elecciones del 23 de noviembre y los efectos en términos de popularidad por el desbordamiento de la inflación.
¿A qué se debe el cambio de línea del presidente Chávez en las relaciones con las FARC?
-El hecho de haber dado un viraje en cuanto a las FARC son señales de debilitamiento a nivel internacional. Son demasiadas las evidencias que comprometen al régimen en las computadoras de Raúl Reyes y en casos recientes como la captura de un militar venezolano en la venta de municiones a los guerrilleros.
El 'canje humanitario' ya fracasó y su operadora, la senadora Piedad Córdoba, es acusada de traición a la patria en Colombia. En la percepción internacional, Chávez luce todavía asociado a la guerrilla. Las FARC están militarmente resquebrajadas y políticamente aisladas. La jefatura de Alfonso Cano podría inclinarse por iniciar conversaciones con el gobierno de Uribe.
Chávez tenía dos caminos: mantener el trato igual significaba compartir las derrotas de los 'faracos' y comprometerse cada vez más en el conflicto armado del vecino. Hacer lo que hizo es, sin duda, un retroceso, pero le mejora la imagen en el plano internacional y le ofrece a las FARC un salvavidas, si estas deciden la vía de la negociación.
¿Finalmente el proyecto revolucionario del siglo XXI estaría cambiando de rumbo?
-Todo es un simple repliegue táctico. Y no es la primera vez que el presidente Chávez lo hace. Pero en ningún caso se trataría de torcer el rumbo de un proyecto que ha venido construyendo con paciencia desde hace casi diez años. REGRESAR |
| Fecha publicada: 16/06/2008 Fuente: 2001 Tema: gobierno
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